Por: Hernando Pacific Gnecco*
El emperador Julio Cesar introdujo su calendario hace más de 2000 años. El primer mes del año se consagraba al dios Jano (de ahí Ianuarius, enero en latín), el dios de las dos caras, el pasado y el futuro, el comienzo y el final. Así, enero es el mes de reprogramar cada año. Cuando imperaba el calendario juliano coincidía con el final del solsticio de invierno, en el mes de marzo. Para el calendario gregoriano es el tiempo del mundo oscuro y frío, cuando aún no aparece la floración; en apariencia nada crece, pero todo se está gestando. Desde la antigua Roma es, para Occidente, un período de pausa y reflexión para emprender un nuevo ciclo solar, ahora convertido en turismo y festividad.
El Imperio Romano impuso este calendario en sus dominios; con el auge del cristianismo en el Medioevo, el papa Gregorio XIII introdujo su calendario y se consagró el primer día del mes de enero como año nuevo para los países católicos. Hasta 1752 la Inglaterra protestante siguió considerando el 25 de marzo como el momento del cambio. En cada cultura, el nuevo año trae su significado, coincidiendo en parte con las demás, pero con sus singularidades. En Occidente representa la renovación personal y la fijación de nuevas metas. Para los chinos es la principal ocasión para reunirse en familia y protegerse contra los malos espíritus; limpian profundamente la casa para alejar la mala suerte; el color rojo ahuyenta al monstruo Nian que trae miedo y adversidad.
El Diwali, año nuevo hindú que cae en octubre, simboliza la victoria de la luz contra la oscuridad, del bien sobre la mal y los rituales consagrados a la diosa Laksmi buscan la prosperidad. Nowruz, el año nuevo persa que reinicia en marzo, significa el renacer de la naturaleza y guarda una gran armonía con la Tierra; Haft-Sin es una mesa con siete elementos simbólicos que, en su idioma, empiezan por S, además de otros objetos como monedas, huevos y un libro sagrado; representa renovación, abundancia y el inicio de la primavera. El Muharram, año nuevo musulmán, comienza en junio y corresponde al calendario lunar; es una fiesta móvil que trae reflexión y respeto; en algunas comunidades es más un tiempo de sobriedad y luto que de fiesta; no hay grandes festejos públicos, pero sí ayuno y oración. Para los judíos el Rosh Hashaná llega entre septiembre y octubre; celebra la creación del mundo y el día del juicio; arrepentimiento y perdón son acompañados por el sonido del Shofar, un cuerno de carnero tocado por un Baal Toke´ah (maestro del toque), varón conocedor de la Torá; una mujer puede tocarlo para otras mujeres.
Cada año nuevo hay muchos propósitos de reinicio; es el extenso catálogo de promesas que muchas quedarán escritas en el libro del olvido. Antes de la mitad de enero ya el 23% de las personas ha abandonado varios de sus objetivos; en general, solo una de cada 1 personas los cumple efectivamente, según la Universidad de Scranton; Pensilvania. En América Latina el panorama es similar; en Colombia el 57% de las personas manifiesta carecer de energía suficiente para cumplir las metas y un 66% enfrenta problemas de ansiedad e inquietud, según Portafolio; un panorama similar se observa en México, Chile, Brasil o Argentina; el cansancio y el estrés cobran factura.
¿Por qué los propósitos se quedan en intenciones? El agotamiento después de vacaciones afecta la disposición para adoptar nuevos hábitos. La fatiga acumulada, la desmotivación y la ansiedad contribuyen a esa apatía. Los objetivos suelen ser difusos; mejorar la salud, abandonar hábitos nocivos o mejorar las relaciones familiares; la falta de resultados inmediatos no permie verificar los pequeños avances. Debemos entonces establecer objetivos cumplibles y metas verificables (p. ej., bajar X peso en X tiempo), establecer un cronograma con medición de logros; ayudan mucho esas pequeñas victorias periódicas. Obviamente, exige mucho apoyo familiar y social más que críticas nocivas.
*Médico Cirujano. Especializado en Anestesiología y Reanimación. Docente Universitario. Conferencista. Columnista. hernando_pacific@hotmail.com

