Cuando la luz del sol aparece en los seis primeros días del año 2026 en el departamento de Nariño en Colombia, surge la obra del pintor Carlos Santacruz

Con trazos llenos de creatividad, magia cultural, homenaje a Dios y a la vida, a través de rostros de niños y mujeres, el artista vivo más importante del país, acerca al espectador a la región Andina

Carlos Santacruz, es en esencia, un pintor con letras de oro para su generación desde la ciudad de Bogotá, Pasto y Villa de Leyva, -donde tiene su casa taller-
Visitar la Casa Santacruz, en uno de los municipios más emblemáticos del departamento de Boyacá, es hacer un recorrido de la evolución de una obra que evoluciona, se trasforma e invita a la reflexión espiritual
En esta casa, -ubicada en el casco histórico de Villa de Leyva- está su amor por el arte la cultura en cada década. «Cuando pinto una obra, un cuadro o u mural como el de Mercado de Domingo en Centro Chía (2012) el tiempo no existe. Entrego todo mi ser a pintar. Me fijo en cada detalle de la apuesta cultural», dice
Cuando en la capital del departamento de Nariño, se cierra la puerta del Carnaval de Negros y Blancos 2026 -Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO – surge la vida y obra de uno de sus mejores hijos: Carlos Santacruz.
«Un feliz año, lleno de saludo alegría y de colores», afirma, mirando el cielo, recordando a su esposa, a sus padres y las personas que lleva en el corazón


Conocí a Carlos Santa Cruz en nuestra niñez y recuerdo que desde esa época se distinguió por un fuerte capacidad de expresar trascendencia en su palabra y pronto eso lo llevó a eternizar su capacidad pintando el lienzo, en madera en muros importantes y callejeros.
El país y las autoridades de cultura estamos en mora de reconocerle su importancia.