Por: Iván Meneses. Periodista.
Con tristeza, nostalgia y también con alegría, recordamos a Diomedes Díaz, quién un día como hoy, 22 de diciembre, pero del año 2013, partió de este mundo producto de un paro cardíaco, dejándo a sus seguidores solos y con la difícil tarea de mantener vivo su legado musical como son sus hermosas poesías hechas canciones.
Hoy, doce años después de su dolorosa partida, la cual no hemos superado, el mundo del vallenato sigue vestido de luto, llorando a “El Cacique”, el cantautor guajiro que se consolidó como el más grande exponente y compositor de este género. Con una carrera que abarcó más de tres décadas, “ el papá de los pollitos” como también era conocido el afamado artista, se destacó por su sencillez, humildad, generosidad, extravagancias y espiritualidad, características que lo convirtieron en un ícono del folclor. Sus canciones, que hablan al corazón y al alma, abordan temas como el amor, la vida, la naturaleza, resaltando las cualidades femeninas a Dios, la mujer, a los amigos, al ahijado, a la vida cotidiana y a su estado anímico. Su voz se convirtió en un símbolo de la identidad cultural.
«Desde niño hasta mi juventud, he escuchado las canciones de Diomedes y no solo las he escuchado, las he parrandeado y las he dedicado a mis exnovias, mujeres y actualmente a mi esposa».
«Esas canciones como bonita, puro amor, tu eres la Reina, el alma en un acordeón, tu serenata, entre otras, que llegan al alma por su alto contenido de sentimiento, lírica, amor, poesía y romanticismo, que le impregnaba con su voz potente y las notas que brotan de los acordeones, invitan a la parranda con los amigos y a dedicar a nuestras respectivas mujeres.
La música de Diomedes Díaz es un reflejo de su personalidad, llena de pasión, sentimiento y autenticidad.
Con su muerte, el vallenato se divide en dos, dejando una herida muy honda en nuestros corazones y acabando la mayor parte de la historia del folclor.
Hace unos años partieron de este mundo Rafael Orozco, luego Diomedes y después Jorge Oñate. De esta manera el vallenato, no solo perdió a tres de sus mas gigantes exponentes, sino también gran parte de su historia, de ese vallenato raizal, clásico, criollo y con esencia.

Ahora nos quedan otros tres cantantes, que son al igual que los ya mencionados, grandes: Poncho Zuleta, Iván Villazón y Beto Zabaleta. El día en el que estos liricos artistas partan de este mundo, desaparecerá por completo el vallenato tradicional como lo conocemos, abriéndole paso a “los cantantes” de la nueva ola, y dejando el futuro del folclor en sus manos, que solo han hecho de él un comercio, empobreciendo la cultura y enriqueciendo sus bolsillos con canciones reencauchadas y mal interpretadas.

Tras la muerte del más grande del vallenato, los diomedistas nos hemos comprometido a mantener vivo su legado musical, para que futuras generaciones puedan disfrutar de su belleza y sentimiento.
“PAZ PARA EL ALMA DE DIOMEDES DIAZ”.


