yaneth giraldo ardila-- Abogada. Especializada en Derecho Administrativo. Analista. Investigadora Social. Columnista

Por: Janeth Giraldo Ardila*

Las regiones son sin duda tanto esenciales como vitales respecto de ser ejes de progreso, especialmente cuando estamos viviendo como hoy, direccionados por un gobierno central paquidérmico, sin soluciones viables, de tumbo en tumbo y al garete, lo mismo que en medio de circunstancias políticas, económicas, sociales y demás otras índoles, polarizantes al más alto grado, lo que amerita volcarse de una vez por todas a las regiones en la búsqueda y procura que nos soporten como país, en la verdad que desde ellas bien y mejor lo cual  se puede, a efecto de salir por fin de este marasmo, estancamiento, dudas e incertidumbres en que nos encontramos.

Tenemos sí o sí que avanzar, no queda de otra, más cuando bien sabemos que el mundo no se detiene. Es aquí donde importa que los mandatarios locales y regionales, todos a una y de consuno, muestren su casta, su liderazgo, administren, gestionen y gerencien como debe ser y debe darse en la administración pública, fundamentados en planeación, organización, dirección y control, además de demostrar  y demostrarse que la buena gestión es y siempre será posible, que los sagrados recursos públicos pueden administrarse con rigor manifiesto y que la inversión en infraestructura, bienestar y servicios públicos es sin duda el buen sendero para mejorar la calidad de vida de los asociados; así como entender y comprender que desde las unidades territoriales más pequeñas es dable discutir con buen criterio las reformas necesarias que se requieren y evidenciar desde ellas que las soluciones mejores deben construirse trabajando, ejecutando, consensuando, planeando, ejecutando y de paso resolviendo.

Es adentrarse con verdad en un superior desempeño institucional, avanzar en digitalización, atención al ciudadano, ejecución presupuestal, planear, contratar con orden, racionalizar trámites, en la seguridad que así se logra la transformación de las entidades públicas. Es mover los proyectos, no detener las obras, ejecutar los programas sociales independientemente del apoyo del gobierno central. Se trata de sostener una capacidad administrativa que les permite avanzar en movilidad, infraestructura comunitaria y programas de inclusión, los cuales impactan a miles de ciudadanos en contexto positivo.

Interesa sobremanera afianzar solidez fiscal, sostenibilidad financiera y ejecución, gestionar y combinación planeación y orden urbano, impulsar las inversiones en servicios, espacio público y turismo con una constancia que demuestre que la descentralización funciona cuando se respeta la técnica y se asume la responsabilidad de gobernar con propósito, sin insulsas peroratas, populismo, vanaglorias ni egoísmos que a nada conducen.

Concierne tener claro siempre y por siempre que son las regiones, cuya importancia radica en que son unidades fundamentales para organizar el territorio, facilitar la planificación y gestión (económica, social, ambiental), y comprender la diversidad cultural y geográfica, permitiendo adaptar políticas a necesidades locales específicas, promoviendo el desarrollo sostenible y fortaleciendo la identidad de sus habitantes, vitales para entender y gobernar un país; las llamadas a sostener el impulso y ritmo del desarrollo, toda vez que son las que ejecutan los recursos del Sistema General de Regalías, las que avanzar pueden en mat6eria de energías renovables, innovación, creatividad, ciencia, tecnología e infraestructura educativa.

Corresponde de una vez por todas que el impulso de las regiones sea una realidad  palpable, lo que impone romper definitivamente con el pesimismo, a fin de superar aquello que somos solo crisis y división, y en oposición a lo cual, entender que tenemos en la Colombia profunda la suficiente capacidad institucional, liderazgos en territorios y administraciones que comprender deben que, gobernar no es solo reaccionar, sino proyectar, planear, gestionar, ejecutar y ponerse al servicio de los pobladores, lo que indicarnos debe que las regiones no deben detenerse por ningún motivo, sino ir avante y saber que sus asociados necesitan agua, luz, vías, transporte, seguridad, empleo y soluciones concretas a todos y cada uno de sus pronlemas en ruta a la satisfacción de sus más importantes necesidades.

Por encima de todos obligadas están las regiones a avanzar, así enredado y polarizado al máximo se encuentre el debate nacional, Imperativo para ellas es gestionar, superar incertidumbres y sus mandatarios construir decisiones que mejoran las vidas de los ciudadanos. Queremos un país desde las regiones que no se detenga, en vigoroso movimiento, en contexto de mejoramiento permanente y continuo, en lo que importa sobremanera que se gobiernen técnicamente con compromiso y responsabilidad, en la verdad que llamadas están a soportarnos como país. 

*Abogada. Especializada en Derecho Administrativo. Investigadora Social. Analista. Columnista.

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