lisbeth barraza escorcia - lidereza social- conferencista

Por: Lisbeth Paola Barraza Escorcia*

Concierne aplaudir el trabajo que desarrollando vienen feministas y colectivas en el país, que busca concientizar sobre la importancia de eliminar las inequidades, desigualdades y violencias cotidianas contra las mujeres, esfuerzo que se apoya en diagnósticos, datos y estudios para visibilizar las distancias existentes que deben cerrarse, ya que las mujeres han contribuido al crecimiento económico y las condiciones de pobreza que padecen. No obstante, insisten las autoridades en mostrar avances, pro la verdad es que lejos estamos de alcanzar la igualdad sustantiva, que es el acceso real y efectivo al mismo trato y oportunidades para el reconocimiento y ejercicio pleno de los derechos humanos, superando la mera igualdad formal ante la ley para corregir desigualdades históricas y estructurales mediante acciones afirmativas y políticas públicas, asegurando que todas las personas, especialmente grupos discriminados, puedan desarrollarse plenamente en la vida cotidiana. 

Preocupa igualmente para las mujeres la pobreza multidimensional, misma que debe ser reducida notablemente en esta población con poco acceso a educación, salud, seguridad social, vivienda y alimentación, y cuyos ingresos son insuficientes para adquirir bienes y servicios, siendo sus mayores carencias el acceso a la seguridad social y a los servicios de salud, seguidas del rezago educativo y la alimentación nutritiva, lo que revela las enormes distancias y barreras estructurales para el desarrollo de las mujeres.

Otro aspecto fundamental lo es el valor económico de las labores domésticas y de cuidados en el que las mujeres contribuyen en un muy alto porcentaje; así mismo, en cuanto a las labores que mayor tiempo demandan como son limpieza de vivienda, apoyo, alimentación y administración del hogar. También llama la atención su ingreso promedio, en el que la mujer se encuentra lejana con una brecha salarial significativa que se explica por la informalidad laboral y el tiempo que mayormente dedican las mujeres a los cuidados.

Definitivamente, las carencias sociales como el acceso a la educación, repercuten en el bienestar económico y en la calidad de vida de las personas en edad adulta. Es por eso que especialistas en movilidad social señalan que el origen de las personas es determinante para el acceso a las oportunidades. Este panorama nos llama a la acción conjunta al poner de relieve dimensión, complejidad, interseccionalidad e interdependencia que tienen e3stas distancias, sesgos y barreras estructurales que diferencian a hombres y mujeres tanto en el ámbito público como en el ámbito privado, lo que hace imperativo revertir estas desigualdades. 

*Lideresa Social y Comunitaria. Conferencista. Columnista

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