Por Rafael Gómez Martínez.
He sido un hombre afortunado, nada en la vida me fue fácil, S. Freud.
Viendo a la valiente María Corina Machado durante la premiación del
Premio Nobel para la Paz, me pregunto si Colombia aprendió la
lección del costo de Chávez y del Petro caos sumado al desgobierno
amoral, déspota, corrupto, delirante, sociópata y su banda de
caníbales que actúan al acecho por el presupuesto nacional como, por
ejemplo: el señor Carrillo de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo
cuando nos venimos a enterar por cuenta la directora del Dapre: Angie
Rodríguez. Acto seguido, el señor Carrillo salpica al amigo Jack
Benedetti para justificar su inoperancia presupuestal.
Hablando del Dapre, recordemos a la niña Laura Sarabia.
¡Qué bonita familia!
Volviendo al costo de Chávez y el Petro caos, Salvador Osvaldo Brand
en su texto: Diccionario de Economía (1984) define al costo como la
decisión que se debe tomar para deshacerse de algo. Pueden
distinguirse dos clases de costos: a) el costo de oportunidad que se
refiere al costo en términos de valor de las alternativas y otras
oportunidades, b) gastos: como aquellos costos totales para obtener el
punto de equilibrio con respecto al costo de oportunidad.
Después, de más de 168 semanas del inicio del cambio con el pacto
histérico como mayoría en el congreso de la república, me pregunto si
Colombia aprendió la lección del Petro caos.
¿Colombia, de verdad, tiene claridad sobre el costo de haber tomado
la decisión del Petro caos?
Porque, desde el día uno fue evidente su misión de producir las
fracturas sociales, económicas y políticas que tienen prostrada a
Colombia en el lugar en que se encuentra, como bien comenta Sedillot
en el Costo de la revolución francesa siendo cómplices de primera
línea el régimen político enquistado en el congreso de la república y la
cámara de acusaciones – en minúscula – donde reposan más de 140
demandas en contra del señor Petro caos, el consejo nacional
electoral (CNE) quien después de tres años y medio nada que se
pronuncia con respecto al ingreso de los dineros del pitufo a la
campaña de Petro presidente, siendo gerente de su campaña el señor
Roa.
Ni, hablar de la señora fiscal Camargo. Por alguna razón la sacaron
corriendo de Guatemala.
El ex ministro de Hacienda Dr. José Manuel Restrepo en una
entrevista a Vélez por la mañana comentó que el desgobierno del
Petro caos sufre de una bipolaridad económica pero, lo más grave,
será el costo de su recuperación entregando una cifra que debería ser
la verdadera preocupación de la Cámara de Comercio Colombo
Americana (AMCHAM) como lo es el nivel de deuda que alcanzó 60
puntos porcentuales del producto interno bruto (p.i.b), indicador más
alto que durante la pandemia.
Pero, para la caterva de esbirros, as, pseudo intelectuales Petro
santistas del club de Atila y los unos, el 1%, es más importante gritar a
los cuatro vientos que el tigre Abelardo no le gana en una segunda a
Cepeda, cuando Fajardo no pasa en las encuestas a la segunda
vuelta, incluida la directora de AMCHAM quien abre un espacio de
“concertación” de la tercera vía al candidato Iván Cepeda.
Como se dice en el argot popular, este polvito del Petro caos nos
terminó saliendo muy costoso y será muy costosa la decisión de
deshacernos del daño causado.
Por momentos, tengo la impresión que Colombia no aprendió la
lección del Petro caos y que se merecerá su suerte para el 2026.
Puntilla: Armando, por qué no te entregas a la justicia

