lisbeth barraza escorcia - lidereza social- conferencista

Por: Lisbeth Paola Barraza Escorcia*

Interesan para la ciudad y el departamento zonas de atención prioritaria, dados sus altos índices de delincuencia, violencia generalizada y contra la mujer, y rezago social en comunidades objetivo donde los infantes crecen y juegan en familiaridad con noticias de asesinatos, balaceras y la presencia constante de drogas en su entorno, donde la cultura delictiva se ha vuelto parte de la vida cotidiana para muchos jóvenes que, ante la falta de oportunidades y modelos positivos, buscan y ven  en ella una forma de pertenecer, sobrevivir y “progresar”.

Concierne la creación de espacios donde se brinde bienestar a los infantes e impulsen su desarrollo para que se conviertan en agentes de cambio, marcar sus vidas estimulando su imaginación y sus sanas emociones. Aprender, a disfrutar y trabajar en equipo. Sabemos todos que en los contextos adversos es difícil darse cuenta qué, pueden construirse vidas distintas a las de su entorno, ya que hay más dificultad que oportunidad, de ahí que resulten tanto válidas como valiosas las acciones de las administraciones públicas cuyo objetivo sea que más personas no sólo superen la pobreza, sino que aprendan a tener una vida plena y feliz con bienestar, prosperidad y desarrollo.

Es trabajar sobre la observancia de las duras condiciones y el contexto adverso en que viven niñez y juventud, realidad que debe generar espacios donde dichas poblaciones puedan realizar actividades constructivas lejos de los peligros de la calle. Es fortalecer el espíritu, mente y cuerpo de sus beneficiarios incorporando modelos de atención en deporte, educación escolar, implantando centros de desarrollo comunitario en donde se imparta educación diversificada y talleres para la comunidad que transformen su vida contribuyendo así directamente con programas sociales a generar grandes cambios, a fin qué empiecen a descubrir que pueden cambiar su historia y convertirse en fuente de inspiración capaz de transformarlo todo a su paso.

Bien se ha expuesto que las adversidades llegan y logran generar en cada persona un desequilibro, sin embargo, también se tiene la capacidad de vivir un proceso de adaptación ante cualquier fuente de tensión significativa. Hay que encontrar la armonía, traspasar la adversidad y seguir adelante, además de reparar dicho daño también es importante encontrar el aprendizaje de esa situación para crecer cada vez más. Se trata de convertir la adversidad en oportunidad, ya que ella, la La adversidad,  nos ayuda a movilizarnos, muchas veces nos dejamos llevar por la inercia y actuamos en modo automático, ya que aunque no nos encontremos del todo cómodos en nuestra “adversidad habitual” es lo que conocemos, donde nos hemos movido siempre y cualquier cambio hacia una “adversidad distinta” nos provoca miedo.

El dolor llega para que nos encarguemos de aquello que nos desgasta. Si asumimos y afrontamos el dolor, dejamos paso a lo nuevo. Entregarse en el tránsito que implica el sufrimiento y no eludirlo hace que aquello que parece un obstáculo y una gran devastación se convierta en una oportunidad. El sufrimiento emocional nos indica que quizá estamos aguantando algo que deberíamos soltar. Es el final de un proceso y el inicio del otro. Y en ese tránsito sufrimos. Si nos resistimos a atravesarlo la angustia se incrementa, pues no soltamos lo que ya no nos aporta, ni damos espacio a lo que quiere nacer. Uno puede enquistarse en ese dolor, alargando el padecimiento y haciéndolo agónico; de ahí la importancia de tener siempre presente que  El dolor es parte de crecer, que tido en la vida es temporal, que preocuparse en cambio de quejarse nada cambia nada, que las cicatrices son parte de nuestras fuerza; y, que cada pequeña lucha es un paso adelante.

 *Lideresa Social. Investigadora, Analista.  Conferenciante. Columnista

¿Cómo le pareció el artículo?
+1
1
+1
1
+1
0
+1
0
+1
0

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *