Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*
Un mejor acceso al agua ayuda a crear nuevas posibilidades para las personas, se encuentra en el núcleo del desarrollo sostenible y es fundamental para el desarrollo socioeconómico, la energía, la producción de alimentos, los ecosistemas y para la supervivencia de los seres humanos, forma parte crucial de la adaptación al cambio climático, y es un decisivo vínculo sociedad / medioambiente. Es un derecho humano; de ahí que a medida que crece la población se genera la necesidad creciente de conciliar la competencia entre las demandas comerciales de los recursos hídricos para que las comunidades tengan lo suficiente para satisfacer sus necesidades, ya que el desarrollo del ser humano requiere que el agua y los sistemas de saneamiento se lleven a cabo de forma separada. Por ser vitales para reducir el número de enfermedades y para mejorar salud, educación y productividad económica de las poblaciones.
No es simplemente un servicio, es la diferencia entre vivir con dignidad o con incertidumbre. El problema es serio y ya no podemos quedarnos de brazos cruzados, de ahí que nuestra actual administración haya entendido la importancia de lo cual y en consecuencia enfilado con singular disposición y ahínco todos los esfuerzos para su solución, en la comprensión que el agua debe ser un derecho garantizado que entre nosotros es una falencia que se siente con fuerza al tener sectores donde la gente vive con la incertidumbre de si podrá o no contar con ese servicio a diario, lo que hace la diferencia entre poder cocinar, bañarse o mandar a los hijos a la escuela con tranquilidad… o no poder hacerlo.
Era el acceso al vital líquido una esperanza comunitaria respecto que sus peticiones fueran por fin escuchadas, demanda que empieza a tener respuesta positiva, lo que marca un hitó histórico para la ciudad, cuya ciudadanía ve con satisfacción inmensa la pronta solución de tan mayúsculo problema, mismo que nuestro Alcalde, doctor Carlos Pinedo, afrontó decidida y decisivamente como político y servidor público, escuchó y trabajó con denuedo y entusiasmo para cambiar la realidad que sobre este especial particular estamos viviendo, afortunadamente ya por no mucho tiempo gracias a su gestión que nunca terminaremos de agradecer, en la afirmación y verdad verdadera que la problemática del agua no es simplemente un servicio, sino la diferencia entre vivir con dignidad o con incertidumbre y no estaba bien frente a tan serio problema que siguiéramos quedándonos de brazos cruzados y menos que nos acostumbráramos a vivir de dicha manera, lo que era a todas luces inadmisible.
Desafío enorme que enhorabuena aceptó el jefe de la administración distrital, quien nos devolvió la esperanza después de escuchar y atender esa honda preocupación, en la que la ciudad está ya hoy en capacidad de empezar a transformarla en acción, de lo que se puede dar oficial certeza que se convertirá esta sufrida problemática en una oportunidad.
Santa Marta, nuestra ciudad, nuestro Distrito, tiene la tarea que bien se está haciendo, de asegurar agua limpia, suficiente y justa para sus habitantes, ya que no es repartir lo poco, sino de brindar lo suficiente, dado que el agua, es en el mundo de hoy un motor para innovar y organizarnos mejor como sociedad y que como sociedad merecemos.
*rubenceballos56@gmail.com Abogado. Especializado en Derecho Laboral. Derecho Penal. Docente universitario. Analista. Columnista

