Por: Jose Manuel Herrera Brito
Interesan, importan, se requieren y necesitan en la mayoría de los municipios del país gestiones valederas y proyectos de infraestructura en su beneficio, muchas materializaciones, sinfín de realizaciones, eficiente como plural e inquebrantable compromiso respecto de acciones concretas que fortalezcan a sus comunidades, al igual que provocar la responsabilidad institucional. Trascender en aprovechamiento comunitario las diferencias partidarias, toda vez que lo que real y verdaderamente concierne es avanzar sin que interesen las fuerzas políticas representadas en nuestro espectro democrático nacional que adelanten tales gestiones. Primero, en contexto de sus verdaderas realidades y necesidades es la gente, sus demandas, sus prioridades, lo que debe ser el norte para todos los efectos que llevarnos puedan con prisa y sin pausa al desarrollo social y humano, al crecimiento económico, al progreso, a la productividad, a la competitividad y a la siempre esquiva integral prosperidad.
Tenemos que comprender la importancia crucial de participar todos activamente en cada uno de los procesos que ver tienen con el avance de los municipios, con su ejercicio burocrático y demás otros asuntos administrativos públicos, como una expresión auténtica que consagrada está en el nuestra Carta Magna. No olvidarnos que son los municipios la base de nuestra división territorial y organización política, de ahí que robustecerlos signifique soportar en mejor forma los cimientos mismos de la República, fundamentando las acciones de progreso en los irrenunciables principios de pluralidad política, equidad territorial y eficiencia en la asignación de recursos públicos sin que importe la bandería política de los mandatarios, ya que lo que sustancialmente atañe es el beneficio que los proyectos y las materializaciones generen en la gente, como una interpretación práctica de patriotismo, que llevarnos debe a anteponer siempre y por siempre el interés general a las consideraciones partidarias, particulares, de movimientos o de grupos.
Políticos, dirigentes, líderes, asociaciones participar deben como como gestores de obras en los municipios, presentar iniciativas, propuestas y aupar por convertirlas en realidades presupuestarias. Velar porque el proceso de dictaminación presupuestal observe la importancia estratégica de esas demandas para el fortalecimiento municipal y el desarrollo equilibrado de nuestras comunidades, ya que cada peso que se logre destinar a infraestructura municipal representa una inversión directa en el bienestar de nuestros ciudadanos y en el futuro de nuestras poblaciones y territorios.
Tenemos que seguir soñando con municipios prósperos, justos y equitativos, materializar esos sueños en todas y cada una de las obras de infraestructura que mejoran la calidad de vida de nuestras familias, puesto que un camino que conecta comunidades, un sistema de agua potable que garantiza salud, un hospital que salva vidas, son avances significativos que ayudan a consolidar mejores sociedades; por lo que se imponen verdaderos compromisos institucionales que fortalezcan a los municipios; no como una manifestación ni declaración retórica, sino como una realidad que se traduzca en gestión efectiva, trabajo técnico riguroso y colaboración permanente con las autoridades municipales, en el convencimiento que una sociedad auténtica se construye desde abajo, fortaleciendo a los municipios y respetando su autonomía.
Esperar debemos que todos entendamos que el patriotismo, hacer y quehacer verdadero no se agota en ceremonias y discursos, sino que hay que demostrarlo en el trabajo diario, meticuloso y comprometido por y con el bienestar de nuestros ciudadanos y territorios, lo que impone redoblar esfuerzos para que ninguno de nuestros municipios quede excluido de los beneficios del desarrollo nacional. *saramara7@gmail.com

