Por: José Manuel Herrera Villa*
Además de hacer su parte las instituciones financieras, deberían educar a sus clientes de una manera amable, accesible, lejos de anglicismos y tecnicismos y exposiciones inmersas en complejidades, antes que acontezca una crisis de fraudes, ya que algunas de ellas usan sólo su voz para identificar a sus clientes y permitir mover dinero, en un momento en que la Inteligencia Artificial (IA) ha mostrado que puede derrotar a la mayoría de los métodos de validación de identidad aparte de las contraseñas, lo que empieza a entender los colaboradores de sus áreas de riesgos y ciberseguridad.
Se han percatado ellos de la rapidez en que aparecen herramientas tecnológicas útiles en determinados campos, pero que se convierten en peligrosas y que además grandes empresas en sus plataformas con objetivos de entretenimiento, que de seguro emplearán con otras herramientas en el futuro cercano, para generar deepfakes, vulnerar sistemas y robar recursos, lo que amerita ir un paso adelante y desplegar una combinación de tecnologías para blindar su infraestructura, información y canales con los que interactúan con usuarios; de ahí que la validación de identidad se de a la tarea de combinar métodos como contraseñas, reconocimiento de voz, huella dactilar y biometría facial, entre otros.
Debe ocupar a los profesionales del sector la suplantación de identidad, ya que puede y de hecho afecta tanto a usuarios comunes de instituciones financieras, como también a negocios como las Pymes. No es este un asunto menor, pues si alguien logra robar la identidad de una empresa, el acceso a recursos puede ser 10 veces superior, que a un cliente individual. Los profesionales saben qué es vishing, phishing, smishing y otros términos para identificar delitos, pero el dueño de una Pyme entendería mejor el riesgo con otras palabras.
Hay que estar atentos siempre respecto de las medidas de prevención, tales como no compartir información confidencial, correos electrónicos, códigos de verificación o contraseñas. Nunca acceder a enlaces enviados por desconocidos o por medios no oficiales. Finalizar llamadas sospechosas; reportar incidentes, y recurrir a los servicios al cliente mediante los canales oficiales, entre otras de esas medidas, por lo que trabajar se deben esas preocupaciones para que ello no ocurra.
*Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría Integral. Proyectos de Desarrollo
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