Por: Diego Otero Prada*
Bogotá, 13 de septiembre de 2025
Hay dos temas que vengo comentando desde hace 26 años, que son 1) la fórmula para determinar el precio de la gasolina y el diésel oil, y 2) el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles.
En cuanto a la forma como se determinan los precios de los combustibles, esta fue cambiada en diciembre de 1998, por lo cual se estableció el precio al productor, en este caso Ecopetrol, como el supuesto precio de importación y después como el precio de exportación como si exportáramos gasolinas o diésel oíl, con referencia al precio en refinería del Golfo de México.
En lo referente al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, fue creado en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, incluido como un artículo del plan de desarrollo en 2007.
La nueva concepción de las fórmulas de las gasolinas y el diésel oíl así como la creación del Fondo fueron órdenes del Fondo Monetario Internacional-FMI, que hoy defienden todos los economistas ortodoxos y el supuesto gobierno antineoliberal de Gustavo Petro.
Como lo he venido diciendo, la creación del Fondo, único en el mundo, ha sido una idea muy inteligente del FMI para obligar a subir los precios de los combustibles, porque si estos no aumentan para tener en cuenta los ingreso al productor, según costos alternativos de exportación, se produce un déficit en el Fondo que da lugar a un incremento en el déficit fiscal, poque este déficit es un pasivo del gobierno central, de un dinero que debe pagarle a ECOPETROL.
Como lo he afirmado continuamente, la solución es acabar con este monstruo del Fondo que daría libertad al gobierno para aumentar o disminuir los precios de los combustibles de acuerdo con las circunstancias, y así acabar con esta espada de Damocles.
Lo repito, Colombia es el único país del mundo que tiene este tipo de Fondo. Me sorprende como todos los petristas repiten este cuento del Fondo, que es un bebé creado por el FMI, claramente, de ideología neoliberal.
El Fondo es de estabilización de los precios, es decir, que si hay superávit este se puede utilizar para evitar incrementos futuros en los precios o bajarlos. Esto no se está dando en la actualidad porque el precio al productor está 2500 pesos por encima de lo que debiera, o sea, los colombianos están pagando más de lo que dice la teoría de la formación de precios según la ideología del FMI.
Ahora, la propuesta de reforma fiscal del gobierno introduce un incremento en el impuesto al carbón, componente del precio de los combustibles, y un aumento en el IVA del 19%, con lo cual el precio de la gasolina en Bogotá subiría de 16000 pesos hoy a más de 19000 pesos el galón, equivalente a 4,8 US4 el galón, contra 2,75 US$ el galón en la costa del golfo de México, referencia para Colombia. Esto es tremendamente equivocado e injusto para los colombianos.
Para el diésel oíl pasaría algo similar, de 11000 pesos el galón hoy se llegaría a 13000 pesos el galón.
Los efectos sobre los ingresos y la inflación son fuertes. Las cifras muestran claramente que la gasolina es en un 80% consumida por los estratos 1 a 4, hecho contrario a lo que dice el gobierno de Gustavo Petro, los petristas y los ortodoxos. Es, por lo tanto, una política de derecha, que un gobierno que se dice progresista no debe hacerlo.
Mi principal conclusión es la de acabar con el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles, el principal instrumento creado por el FMI para obligar a subir los precios de los combustibles y evitar así que no se afecten las cuentas fiscales.
*Vicepresidente de la Junta directiva de la Academia de Ciencias Económicas-ACCE y presidente de ACECRI.
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