Gustavo Petro - PRESIDENTE DE COLOMBIA PERIODO 2022-2026

Por: Javier Jiménez Jordi*

De todo, como en botica, pero de gobierno, nada. En otra de sus alocadas, incoherentes, psicópatas y demenciales alocuciones presidenciales el señor se refirió a Carlos Enrique Marx, cuyo libro El Capital, leyó y subrayó, mientras lo leía en las calles de París, acompañado de dos actores porno…

También se refirió a las perras Cocker Spaniel, que en las mismas calles, no determinó si las de París, Bogotá, Ciénaga de Oro, donde nació, o Zipaquirá, donde estudió, se dejaban hacer «el amor» no solo de los perros de su misma raza…,  sino de todos los de la comarca…

Igualmente, aludió a los hipopótamos de Pablo Escobar, cuyos bustos reemplazaron en un pueblo colombiano a los del Libertador Bolívar; se refirió a la estatua de la Libertad, que debería ser trasladada a Cartagena…, tierra de la democracia y la libertad…, donde se erigió el primer pueblo verdaderamente libre del continente americano (suponemos que se refería a San Basilio de Palanque…)…

Además, se le salió el cobre, el plomo y la podredumbre más recóndita alojada en su oscuro corazón al afirmar que «nadie que sea negro me va a decir que cambie a un actor porno»…, refiriéndose a  Juan Carlos Florián y «Amaranta Hank», el primero nombrado viceministro de las Diversidades…, uno de los cinco viceministerios del Ministerio de la Igualdad y Equidad…

Habló de empresarios criminales de lesa humanidad, especialmente de los directivos de Keralty, empresa multinacional dueña de la EPS Sanitas…, que, por supuesto, lo demandarán en los estrados judiciales tanto nacionales como internacionales…

En fin, más que una alocución presidencial resultó una tragicomedia donde los colombianos observamos, entre sorprendidos, estupefactos y anonadados, cómo Colombia está siendo desgobernada, destruida y poco a poco incendiada, tanto moral como económica y socialmente, por un ser resentido, lunático, de origen quizás alienígena y galáctico, despreciable y cada vez más peligroso para la vida democrática e institucional del país.

«LOS PETRO»: El congresista de ayer, el presidente de hoy. Esta mañana, al saborear el primer tinto del día (intento no abusar de la cafeína, por «obvias razones»…), pensé: nada que ver con el Petro de ayer, como representante a la Cámara y senador de la República, y con el Petro de hoy, como presidente de la República y sentado en el solio de Bolívar…

De aquel Petro, el honorable y batallador congresista, al que daba gusto escuchar, el que debatía con argumentos sólidos, llenos de conocimiento, de cifras y estadísticas, el poseedor de un verbo aguerrido, demócrata pero vehemente, al Petro de ahora, presidente de la República, un ser abismalmente resentido, peleador, combativo de monte, pugnaz y «sobrador», megalómano, con profundos delirios de grandeza, abusador, acosador y violador recurrente de la memoria bolivariana, embriagado de ambrosías terrenales, lenguaraz y verborreico, no queda nada, ha corrido mucha agua debajo del puente del Palacio de la carrera 8a. con calle 7a. de la capital de la República…

Gustavo Francisco Petro Urrego, se dejó embriagar, no sólo por su «omnímodo gusto por el poder sin fronteras institucionales», sino por los placeres mundanos, alcohólicos y alucinógenos de algunos de sus súbditos…

Pudo pasar a la historia como el primer presidente de la izquierda democrática del país pero, célebre y tristemente, pasará como el destructor de esa fuerte pero a la vez débil izquierda democrática que intentó sembrar las semillas de un país digno, económicamente productivo y socialmente justo para todos. 

*Comunicador Social – Periodista. Analista. Columnista

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