MÉDICO HERNANDO RAFAEL PACIFIC GNECCO

Por: Hernando Pacific Gnecco*

Sea usted peatón, conductor de bus o camión, ciclista, motociclista o automovilista, siempre se verá afectado por el tránsito, ya sea urbano, rural o de carretera, porque en Colombia murió la movilidad civilizada; merece un réquiem solemne: Mozart, Verdi o Dvořák pueden aportar la música.

Salir de casa en vehículo particular, a pie o en bicicleta, implica apelar a todos los recursos inimaginables posibles para llegar indemnes a nuestro destino y regresar con vida y la integridad intacta; necesitamos mucha suerte. Podríamos apoyarnos en los agentes de tránsito, pero nunca están en su sitio; muchos fungen de cazainfractores furtivos (son muchísimos) o montan retenes particulares buscando unos rúcanos de sobresueldo. Ante una colisión simple, llénese de paciencia, porque jamás llegarán al lugar del accidente; mejor resuelva usted directamente. Pero si hay herido, las ambulancias se materializan en instantes; algunas clínicas esperan con ansias a esos heridos para exprimir el SOAT.

Muchos moteros cometen todas las infracciones posibles: circulación a altas velocidades, zigzagueo imprudente, pasan semáforos en rojo, andan en andenes y en contravía, hacen giros prohibidos, invaden los pasos peatonales, revisan el celular mientras conducen, etc.; todo el código de tránsito violado con un solo vehículo. El caso es más patético cuando vemos a los policías cometiendo esas mismas infracciones. Según el Anuario de Siniestralidad Vial de 2024, en accidentes viales fallecen 7 de cada 100.000 ciudadanos/año; 77% de los fallecidos son hombres. Es sostenido el incremento de la siniestralidad causado por las motos, siendo diciembre el mes más crítico ¿Vainas del alcohol o las drogas? No sé si aparte de medir alcoholemia se rastrea el consumo de psicoactivos. Aparte de retenes oficiales para “verificar papeles” dudamos que se compruebe el estado mecánico real de esos vehículos, sus llantas (desgaste, presión o balanceo) o los escandalosos exhostos; no entendemos cómo a los automóviles se les multa por resonadores mientras las motos emiten ruidajos espantosos sin problema alguno. Y es que, al parecer, las concesionarias entregan las motos por preguntar una dirección, con la fotocopia de la cédula y sin mayores requisitos.

El nivel nacional registra más accidentalidad que Bogotá, dice el informe; mmmmm, no lo sé, Rick; es que la siniestralidad viene incrementándose a mayor velocidad en las principales ciudades que en Bogotá. Pero no son solo los moteros; súbase a un taxi o un autobús de transporte público; muchos conductores manejan como si llevaran bultos varios. Pregunto: ¿qué requisitos reales existen para obtener una licencia de conducción para transportar pasajeros? Sí, ya sé que aparecen en el portal del ministerio de transporte, pero ¿se cumplen a cabalidad? Porque algunos parecen no saber cómo transportar seres vivientes. Los automovilistas no se quedan atrás; algunos creen que las vías son pistas de carreras, otros consideran que el pito sostenido produce milagros, y otros más parecen haber obtenido la licencia como ñapa en una rifa de oficina. Ah, también bicicletas en las calzadas de las vías vehiculares al lado de las ciclorrutas. Es exigible incluir civismo y urbanidad en el pensum escolar.

¿Dónde está el policía? Dice el Código Nacional de Tránsito que solamente los policías de tránsito son competentes para imponer comparendos por infracciones de tránsito. Así, en las narices de un policía regular se pueden cometer todas las infracciones posibles sin riesgo de comparendo; las avenidas ahora son parqueaderos y sitios de descarga de mercancía a cualquier hora. Muchos conductores violan a placer todo el código, mientras muchas veces los agentes de tránsito brillan por su ausencia.

Nos quedamos pensando si a las autoridades sólo les preocupa la inscripción de nuevos vehículos; porque algunos vejestorios desvencijados transitan sin que alguien pida su revisión técnico-mecánica o sus seguros contra todo riesgo (¿los tendrán?), amén de chuparnos sus asfixiantes humaredas.

Señores del ministerio y secretarías de transporte, alcaldes y jefes de policía: ¿cuándo y dónde se celebrará la misa de réquiem por la movilidad? ¿Música de Brahms, Fauré, o Britten? Avísennos, por favor.

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