RAFAEL ROBLES SOLANO Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL

Por: Rafael Robles Solano*

Desde hace varios meses vengo eludiendo referirme a estos conflictos, al que varios de mis estimados lectores vienen insistiendo me pronuncie para conocer mis consideraciones y apreciaciones por los compromisos que conlleva fijar estas reflexiones como analista ecuánime sobre lo que sucede en nuestro país por estos tiempos de muchas intolerancias.

Al respecto debo advertir que es complicado sustraerse y desmarcarse objetivamente de estos análisis, por cuanto estimo que, para hacerlo, se requiere de una imparcialidad muy difícil de exponer en medio de las simpatías personales y en especial, por las tantas contradicciones gubernamentales, que ponen en tela de juicio la seriedad exigida a las actuaciones de sus autoridades. Sin embargo, encarando este tipo de ejercicio, intentaré ser lo más equitativo posible, tratando de visualizar aquellos puntos que estimo son los más importantes para valorar, en medio del mar de confusiones y conflictos que nos rodean.

Históricamente vivimos en un país violento y fragmentado, pero como resultado de la enorme polarización instaurada ahora por los opositores y críticos del mandatario actual, quienes no ocultan sus rencores, odios y ánimos vindicativos contra Petro, recurriendo a narrativas deformes promovidas por las radicales bodegas de las extremas derechas, a las que se oponen las de los izquierdistas más recalcitrantes, que no admiten, reconocen, ni aceptan los errores y equivocaciones frecuentes torpezas en que incurre el Presidente, por dedicarse a pronunciarse o responder a través de las redes sociales y no por medio de los canales oficiales, contribuyendo a facilitar los reproches que a diario se difunden en su contra.

Para cualquier análisis justiciero es pertinente reseñar a todas las partes involucradas, para valorar importancia y alcance de sus intervenciones, las que, en mi opinión, permiten apreciarlas mejor. Veamos, Petro después de dos intentos fallidos (2010 y 2018), logró ganar la Presidencia en unas elecciones divididas, con propuestas centrales referidas al cambio, la justicia social, la lucha contra la corrupción y los diálogos por la paz.

Sin embargo, a más de dos años y medio de su gobierno, la administración se debate entre las falacias de sus propuestas fallidas, porque los órganos Legislativo y Judicial, de forma recurrente, vienen rechazando sus diferentes proyectos y reformas de salud, laboral, pensional, agraria o declarándolos inconstitucionales por defectos de trámite. Además, desde el inicio de su agenda Ejecutiva, surgieron hechos en su contra, tales como las delicadas y graves denuncias de corrupción dentro de la UNGRD, en la que aparecen involucrados altos funcionarios y varios de sus ministros; las investigaciones por haber aceptado y desconocer los topes de financiación electoral; cuestionar su condición de salud, su vida privada, el fracaso de los diálogos de paz, ante el incremento de la inseguridad delincuencial urbana y rural por la violencia subversiva Catatumbo y Cauca, las extorsiones, el  secuestro, etc. Concurre también en su contra la adopción inoportuna de políticas en contra de la exploración y explotación de petróleos, carbón, gas, etc., cuando tenemos una economía vulnerable por el excesivo gasto presupuestal y fiscal. Pero en gracia de discusión, es pertinente reconocer al Presidente que sus iniciativas en procura de la justicia social, la seguridad alimentaria, el fomento del turismo y otras exportaciones, la represión del narcotráfico (no los cultivos), del contrabando y en particular por la defensa del medio ambiente, los recursos naturales y la Amazonía, siguen siendo legítimas, respaldadas y reconocidas internacionalmente.

Confunden los informes alarmistas de los medios de comunicación y la gran prensa en contra de las políticas de Petro, como acontece con las presuntas calificaciones crediticias de las agencias MOODY´S INVESTORS SERVICE y STANDARD & POOR´S FINANCIAL SERVICES, sobre la solvencia del gobierno, para responder por el pago oportuno de sus créditos, cuando vemos informes sobre la mejora de los indicadores económicos del país, que celebran el cierre del primer trimestre de 2025, con un incremento sustancial del 2,7% (Fuente Forbes Colombia). Entonces resta concluir, que tal vez sea cierto que nos hallamos frente a un reciproco bloqueo institucional.  

*Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL. lideresocial@hotmail.com         

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