Jose Guillermo Claros Penna- Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado.

Por: José Guillermo Claros Penna*

No estamos, en contexto de desarrollo social, humano, cohesión social y crecimiento económico, para distraernos ni hacer gala de populismo, sino de estar encaminados o impulsarnos y consolidarnos estructuralmente en todas las áreas, en todos los sentidos y a todos los niveles, en la afirmación y certeza que es ya hora de buscar y encontrar, sí o sí, los caminos mejores, los senderos propicios que nos lleven con prisa y sin pausa hacia los puertos seguros de integral y duradera prosperidad, productividad, competitividad, desarrollo y definitivo progreso, aspectos que en individualidad y conjunto requerimos como municipios y departamento, en la convicción profunda que el Caquetá tiene de sobra elementos, herramientas, instrumentos, características, riquezas, recursos, personas con calidades y condiciones para posicionarnos en puestos de vanguardia en la nación, lo que nos obliga a abordar y ponernos de acuerdo prioritariamente en los temas comunes que nos permitirán y facilitarán de paso alcanzar tales y tan anhelantes propósitos.

Repito, no estamos para populismo, sino para realidades, Los populistas se caracterizan por atacar los mecanismos de fiscalización y transparencia bajo todo pretexto, ya que para ellos nada sirve, sino que perjudica. Las consecuencias de detrimento económico que generan son infinitas, tales como los excesivos subsidios y el desmedido gasto público en el que incurren, lo que bien puede leerse como regalar dinero sin ton ni son en sacrificio de otros rubros, como salud, educación, empleo. Fomento, creación e impulso de emprendimientos y empresas, que merecen y merecerán siempre una mayor canalización de recursos, con lo que se evita inflación, déficit fiscal, devaluación y fuga de capitales.

En este claro derrotero, importa igualmente apartarnos de toda situación y circunstancia que pueda generar apatía, que en decir de los psicólogos, es casi imposible tratar a una persona con la que no se quiere establecer al menos una conversación. Es ella la apatía, sostienen, a la par de ser un desperdicio y a nada positivo conduce, una de las cosas más desagradables en la vida, en la seguridad que las personas apáticas suelen ser difíciles de tratar, por lo que asusta que entre nosotros pueda crecer, el número de apáticos, lo que sería lamentable, y decepcionante, toda vez que necesitamos una sociedad activamente participativa que piense en grande y nos haga grandes, lo que ayuda a realmente tener la posibilidad de establecer empatías, que nos potencian como sociedad; y, como ciudadanos caqueteños, no podemos desatender nada que nos ataña, no ser nunca indiferentes. Todo en beneficio territorial, regional y colectivo debe importarnos. Nada nunca de mostrar actitudes pasivas, frías ni impasibles frente a los grandes desafíos que nos va presentando la vida, especialmente en estos turbulentos años del S XXI.

Bien sabemos que estamos viviendo y padeciendo un mundo convulsionado en extremo, Revuelto, con guerras y atrocidades por doquier, personas acribilladas, secuestros, extorsiones, eventos donde entran sicarios a matar, ciudades pequeñas y grandes donde el crimen es dueño, amo y señor de vidas, Mujeres violadas o asesinadas por ser mujeres. Familias enteras baleadas; en fin, estamos asistiendo a momentos extraordinariamente violento, de miedo y terror, que desgraciadamente a muchos no les importa o no les conviene darse cuenta de lo que está sucediendo y prefieren mejor cerrar los ojos y ver para otro lado, lo que no debe ser nuestro caso.

Combatamos la indiferencia, ese estado de ánimo que no es ni inclinación ni repudio por nada. No podemos vivir en un pasar neutro, de confusión tal, que la nada se apodere de nuestra conducta y todo nos resbale como en una especie de nihilismo que paraliza. Nunca como ciudadanos nos permitamos la apatía, toda vez que significa un desdén profundo por los otros y una falta de empatía y solidaridad que muestra de cuerpo entero un egoísmo máximo; cuando lo requerido es una sociedad y una ciudadanía activa.

No permitamos que muchos de nuestros problemas, que soluciona debemos, ocurran por pasividad nuestra como ciudadanos, por indiferencia, ni por apatía. Que se use al otro, mate, discrimine, torture, se abuse de ellos, no podemos permitirlo bajo ningún punto de vista y menos como caqueteños, que hemos mostrado a través de nuestra historia, ser un pueblo pujante, altivo, enhiesto, capaz de sobreponerse las más de las dificultades con demostradas dignidad y gallardía. Avante. Si actuamos como debe y tiene que ser, decidida y decisivamente, daremos siempre y en adelante respuestas de triunfo. Vive Dios que sí.

 *Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado. Master en Derecho Público. Candidato a Doctor en Derecho.  

Loading

¿Cómo le pareció el artículo?
+1
1
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *