RAFAEL ROBLES SOLANO Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL

Por: Rafael Robles Solano*

Ante las reiteradas insistencias de varios colegas y amigos, afligidos por la magnitud y proliferación de actos corruptos en todos los ámbitos de la administración pública,  rememoro que a mediados de los años ochenta, el suscrito, tuvo la oportunidad de ser vinculado como auxiliar del entonces presidente de la Sala Laboral de la honorable Corte Suprema de Justicia, el inmolado doctor JOSÉ EDUARDO GNECCO CORREA, lo cual contribuyó a consolidar una respetable y personal admiración por la excelsa calidad de los Magistrados de ese entonces, especialmente con los que tuve la oportunidad de compartir, por laborar en el cuarto piso de esa destruida sede.

Al evocar aquella afortunada experiencia, lo hago para recordar también que, en esa época, existía para la elección de magistrados la figura de la cooptación, derogada de nuestra legislación por la Constitución del año 91.  Sin embargo, décadas después, con preocupación podemos observar alarmados como se han venido deteriorando paulatinamente las calidades éticas de sus dignatarios (miembros), crisis que aprovecho para extenderla a la postulación y la escogencia de los candidatos ternados para los más altos cargos de la administración pública, Contraloría, Fiscalía, Procuraduría, Contaduría, Personerías, etc., no sólo de nivel nacional, decadencia que se evidencia más, con las autoridades regionales y municipales, dejando aparte a los que son elegidos mediante el voto popular, cuyas calidades son más deprimentes aún.

Todo lo anterior muestra el grave deterioro ético y hasta moral de la mayor parte de los legisladores de nuestro país, lo que evidencia la irreparable pérdida de aquellos principios y valores que constituían prenda de garantía e idoneidad los funcionarios públicos de antaño. Desafortunadamente es lo que tenemos en la actualidad, respaldados por las legislaciones vigentes, producto de las diferentes reformas que han contribuido a consolidar los hechos de corrupción motivo del presente escrito.

Entonces al compartir las presentes reflexiones, respecto de los lamentables hechos denunciados en contra de los corruptos, pretendo llamar la atención de nuestros legisladores, para que asuman las responsabilidades que les competen, en busca de ir corrigiendo el lamentable estado de postración frente a la impunidad reinante, que, entre otras cosas, nos ha llevado a la enorme polarización política y social que vivimos.

Por las consideraciones expuestas, adhiero a quienes proponen reformas urgentes en tal sentido, para restablecer y recuperar la confianza ciudadana en sus instituciones, pero especialmente, en las calidades de las autoridades encargadas de administrar justicia, como de los organismos de vigilancia y control, porque el desastroso estado de arbitrariedades e impunidad reinante está llevando al país a un descalabro general de impredecibles y funestas consecuencias.

 *Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL.    lideresocial@hotmail.com  

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