Por: Julián Martín Ruíz Frutos*
La democracia enfrenta una compleja serie de desafíos. Hay desafección y desconfianza de la ciudadanía con los partidos y la clase política, una rebelión contra el estatus quo y las elites que lo representan, así como contra los poderes legislativos, que no hacen los esfuerzos suficientes por propiciar de verdad el acercamiento ciudadanía / democracia / ejercicio de la política / tolerancia / búsqueda de consensos. Y si bien la democracia está concebida como la mejor forma de gobierno, como el sistema ideal para resolver de forma pacífica las disputas en la sociedad, no es menos cierto que avanzan presurosas las fuerzas de la intolerancia y el fanatismo, por lo que hay que estar vigilantes. aprovechar la interconectividad que vivimos en sus aspectos positivos, ya que también es usada por quienes promueven el conflicto permanente. De ahí la importancia de adentrarnos en los terrenos de una democracia evolucionada, en lo que interesa una ciudadanía participe y protagonista al momento de tomar las decisiones que afecten su futuro, por lo que debe construirse día a día, con la participación ciudadana y no solamente a la hora de votar.
Crece la desconfianza ciudadana sobre la labor de los elegidos, las demandas insatisfechas se acrecientan generando una distancia entre lo que la ciudadanía aspira y lo que el sistema entrega como resultados tangibles. El surgimiento generalizado de los “outsiders” de la política, que cuestionando el estatus-quo se levantan contra la clase política tradicional se verifica a diario sobre la base de procesos sin claros signos de carácter ideológico, ya que golpea por igual a sistemas políticos de todas las vertientes como una suerte de castigo ante las grandes expectativas de la gente, que siente no estar correspondidas; y más, porque la gente quiere continuidad, sostenibilidad y más equidad, ya que gran parte de estos problemas surgen como resultado natural de las condiciones y características de nuestra historia debiéndose revertir las páginas más oscuras de esa historia e impulsar las acciones ´pertinentes que acorten distancias y diferencias.
Importan participación igualitaria, marcar responsabilidades como sociedad, impulsar acciones respecto de los principios esenciales de la democracia que deben defenderse, así como derechos humanos, seguridad y desarrollo, lo mismo que combatir desigualdad, pobreza y violencia, ya que si nada significan los valores éticos y morales que expresamos nada estaremos haciendo, respecto de ejercer el deber ser, ya que no es la estética de la política, sino su ética, lo que impone estar a la vanguardia en el combate por la democracia, entendida no como ejercicio electoral, sino como el ejercicio pleno de derechos civiles y políticos en cada día, ante cada problema, ante cada tema ciudadano y comunitario; de ahí que luchar cada día debemos contra corrupción, intolerancia y fanatismo, que son provocaciones del porvenir para nuestro desarrollo, por lo que hay que resolver las desigualdades en acceso a los derechos y debelar el crimen organizado, lo que requiere soluciones inmediatas.
Importa en esto el diálogo, el equilibrio entre los poderes del Estado, ser conscientes que debe irse tras soluciones concretas y reales, entender que nada significan los valores si no comprendemos que los derechos de todos son nuestros propios derechos, que las murallas no son fortaleza sino debilidad; que la paz debe asumirse con todos con responsabilidad; que los valores a los que venimos haciendo referencia nada significan si no hacemos gestión para que se cumplan y hacer en consecuencia un mejor andar en cuanto a la pobreza de millones de personas, la desnutrición infantil, la resolución de necesidades, es decir, respecto de los derechos a trabajo, vivienda, dignidad, educación, felicidad.
Entender también en este derrotero, que corrupción y desafección son flagelos que golpean a la sociedad. Que la corrupción erosiona el sistema democrático, aleja ciudadanía y juventud; de ahí que no importe cuántas reformas o acuerdos logre la clase política a favor de la ciudadanía, si no da señales de lucha genuina contra la corrupción e impunidad, y la desafección continuará, ya que sin duda corrupción y colusión de intereses es una de las causas principales de esa desafección ciudadana con el sistema político y la crisis de representación. Corrupción e impunidad no pasan desapercibidas hoy, ya que estamos en un mundo comunicado al instante.
Transparencia, probidad, ética republicana de gobierno son aspectos esenciales que devuelven a la gente la confianza en que la política puede cambiar el mundo para bien; en contrario sentido la colusión dinero / política, aumentan la desconfianza en los políticos y promueven alternativas antisistema que le hacen daño a la democracia; de ahí que esencial sea fortalecer las instituciones de manera que los actos irregulares sean sancionados. El delito siempre ha existido, lo que no se puede tolerar es la impunidad; razón por la que frente a la corrupción se impone cero tolerancia, terreno en el que interesa reconocer la voluntad política orientada a generar reformas institucionales para combatir la corrupción y la impunidad reinante , así como transformar el sistema de justicia en uno que realmente sirva a los intereses del pueblo haíto de tanta corrupción.
Muchos son los desafíos existentes que exigen defender la democracia como sistema y como forma de vida, toda vez que de ella esperamos y exigimos más, ya que como ciudadanos queremos más oportunidades de progreso, que las cosas no siempre estén a favor de las elites y las oportunidades deben llegar para todos; por lo que el sistema democrático debe poder articular las diferentes demandas de los ciudadanos, no las de los más poderosos solamente, sino las de realmente todos para que de esa forma, todos seamos parte del sistema, lo que traducir debiera más derechos para más personas, pensar la democracia, resolver con más democracia, participación e inclusión, por lo que deba imponerse decir no a las barreras todas que han frenado el progreso de los pueblos y anhelan un porvenir en y con igualdad de oportunidades.
*Abogado. Especializado en Derecho Laboral. Columnista. Asesor y Consultor Político.
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