Por: Rafael Robles Solano*
Antes de presentar este tema, procedo al análisis de las preocupantes conclusiones sobre las implicaciones y posibles resultados de desconocer la vigencia de los TRATADOS DE LIBRE COMERCIO (T.L.C.), expuestos actualmente a las arbitrariedades dispuestas por el actual mandatario de los E.U., con esas medidas busca desatar una especie de guerra en el comercio mundial, por lo que considero pertinente ilustrar primero a los lectores, transcribiendo una reseña sobre los antecedentes históricos, características, clasificación, pros y contras de dichos acuerdos.
Los T.L.C., son acuerdos suscritos entre dos o más países, según las regulaciones del derecho internacional, con el propósito de fomentar el desarrollo económico entre ellos y prescindir o proveer operaciones comerciales de importación y exportaciones, buscando eludir o minimizar las barreras arancelarias.
Los antecedentes de esta figura se remontan a mediados y finales del siglo XIX, mediante convenios sobre el manejo de los aranceles de aquella época entre el Reino Unido y Francia, como entre Australia y sus colonias.
Surgió así el concepto de libre comercio, que como su nombre lo indica, pretendía facilitar el intercambio de bienes y servicios sin que se vean forzadas o sujetas a restricciones que van más allá de los marcos de referencia dispuestos por las leyes nacionales, en consecuencia, ellos permiten regular las relaciones comerciales mediante pautas o normas al margen de limitaciones y problemas propios de esta clase de negocios. Su finalidad consiste en impedir o morigerar las medidas restrictivas que afectan el buen el desarrollo de las operaciones comerciales en cuestión y permiten sentar las bases necesarias para desarrollar y explotar las transacciones mercantiles convenidas por ellos, en síntesis, son instrumentos claves para las economías de mercado.
Estos acuerdos arancelarios están sujetos a las medidas dispuestas por cada nación, pues conllevan que los bienes importados se encarezcan o por el contrario, eludan los aranceles que corresponden a los montos o tarifas impuestas a cada producto que se importa o exporta, las cuales equivalen a los conocidos derechos de aduana, con los que se protegen las industrias nacionales, y además contribuyen al incremento de sus recaudos fiscales, pero también permiten impulsar negocios entre los estados firmantes.
Entonces, lo que pretende el presidente Trump, con el despliegue unilateral de cambios arancelarios contra países como México, Canadá, China y Europa, es desestabilizar el comercio global, creyendo que está en capacidad imponer arbitrariamente sus medidas proteccionistas e imperialistas, colonialistas y expansionistas, alterando irremediablemente los equilibrios geopolíticos con los países vecinos, por desconocer e irrespetar los alcances de los diferentes T.L.C., la cual con seguridad traerá consecuencias que afectarán no solo a su país, sino también a los mercados de las demás naciones.
*Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL. lideresocial@hotmail.com

