Jose Guillermo Claros Penna- Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado.

Por: José Guillermo Claros Penna*

El populismo, se dice comúnmente, es el uso de medidas de gobierno populares, destinadas a ganar la simpatía de la población, particularmente si esta posee derecho a voto, aun a costa de tomar medidas contrarias al Estado democrático, En la ideología política, es una serie de posturas políticas que enfatizan la idea de la gente común y a menudo posicionan a este grupo en oposición a un grupo percibido como élite que con frecuencia se asocia con sentimientos antisistema y antipolíticos. Demagógicamente señalado, es una estrategia utilizada para conseguir el poder político apelando a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular. Normalmente su retórica y sus políticas, pretendidamente populares terminan por ser profundamente enemigas del progreso.

Es, se sostiene, una aberración que ideológicamente todo lo transforma para mal, no logra nunca para bien políticas económicas de valía, además de terminar siendo un modelo político autoritario y un desencanto general democráticamente hablando, que cala sobre todo entre grupos sociodemográficos con baja escolaridad, percepciones negativas de la economía que los vuelven más proclives a aceptar liderazgos fuertes más propensos a lo autárquico; más nostálgicos de la homogeneidad social, vale decir afectos al antipluralismo. Es sin duda una desfiguración de la democracia.

Nada en el populismo es sustantivo a la luz de simples observaciones. Están los suyos siempre a la caza vulgar de hacerse de un espacio propio del nuevo trascender en territorios, optando por la vía de un nacionalismo radical que deriva en volverlo digerible para sectores más amplios del electorado. Utiliza a su vez, retórica y políticas pretendidamente populares pero definitiva y profundamente anti desarrollo en tanto derechos humanos, política fiscal, medio ambiente, educación, género, energía, democracia, entre otros generales y particulares aspectos, impulsando en realidad posiciones contrarias al fortalecimiento de lo público, que lo hace más retórico que real.

Populismo, demostrado está, es estancamiento, concentración de poder, polarización, desinstitucionalización, cuyos impulsores y afectos ven solo enemigos por todas partes y actúan irracionalmente en consecuencia, aislándose de la realidad y apostando por simbologías que en su entender sustituyen la democracia”, lo que eles funciona para hacerse del poder, pero cuando afloran los problemas, populismo y símbolos empiezan a desdibujarse cual fantasías fantasmales.

*Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado. Master en Derecho Público. Candidato a Doctor en Derecho.

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