Omar Escobar Economista

Ec. Omar Escobar.

“Podría estar en la mitad de la 5ta avenida, dispararle a alguien y no perdería ningún voto”. “Cuando me fui, Venezuela estaba lista para colapsar y habríamos conseguido su petróleo” son algunas frases del supremacista del norte, mientras que sus seguidores años atrás vociferaban “Hang Mike Pence” bajo su consentimiento… nada que envidiar a los extremistas islámicos… en fin… es claro que la cordura y el razonamiento, no tienen asiento en esta época, se esfumaron y nos enfrentamos a una época de incultura y prepotencia que lleva a la polarización y violencia política.

Las condiciones culturales de esa sociedad permitieron a Trump ganar las elecciones. No coincido con quienes dicen que Joe hizo un mal gobierno, pues éste logro mejores resultados que Trump, solo que no han sido mostrados por la prensa. El problema es la carencia de líderes, solo hay gente que hace ruido frente a una pobre muchedumbre desgastada. Por el lado cultural, los clásicos norteamericanos, se han caracterizado por su tendencia religiosa y militarista – producto de la falta de pensamiento crítico. Por otra parte, la creciente población latina que lleva como herencia el machismo, combinado con el resurgimiento del racismo gringo, en un mundo altamente competitivo, la tendencia social, es la preferencia por el “macho alfa”; rey, en la selva de cemento.

En este tipo de sociedad, la razón no tiene espacio, en ella predomina la veneración, la exaltación y la idolatría por encima de la moralidad… a la gente no le importa que tenga o no investigaciones en su contra, incluso no sabe si tiene o no un pasado turbio – porque no lee, ni le interesa. La sociedad prioriza al macho alfa, que presume de fortaleza e irreverencia. La sociedad no le importar sus pecados o sus méritos. Mostrarse como el prototipo del inconforme para romper con lo convencional, es una estratagema para ocultar la prepotencia. Luego utilizará el poder para terminar con las investigaciones en su contra y cerrará las puertas al resto del mundo.

A esto hay que sumarle, el poder de los medios de comunicación, que informan bajo un libreto perfectamente planificado. Su impacto es tan efectivo que los gringos identifican a los demócratas con la izquierda venezolana, cuando ambos partidos representan a los grandes poderes del armamentismo y la banca estadounidense.

Tampoco es cierto que Donald, haya interpretado el sentir del pueblo, él es el hijo menor de la inteligencia, pero si es muy astuto. Él se presenta tal como es, inculto, grosero y siempre diciendo lo mismo de hace 5 años. Sus malabares en los negocios lo hacen conocedor del hombre mediocre, y sabe que lo admiran y jamás lo juzgarán – siempre y cuando esté arriba de ellos… los narco, lo saben… Cuando un tahúr, huele la debilidad del adversario, toma el juego porque sabe que ganará mientras que los otros pierden.

Este tipo de personajes, están tomando el poder político en el mundo, la misma sociedad les da la oportunidad…

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