andrea fischer -periodista

Por: Andrea Fischer*

El continente americano lleva existiendo, por lo menos, 200 millones de años. Habitado, más de 35 mil años. Entonces, ¿de dónde viene la idea falsa de que los europeos consiguieron el ‘Descubrimiento de América’? Aquí te contamos.

Es un recuerdo compartido entre las infancias del nuevo milenio —y quizás, de aquellas generaciones que vinieron antes. Cada 12 de octubre, en la escuela, se cantaban canciones en torno a cómo Cristobal Colón había llegado al Nuevo Mundo. La efeméride así lo marca: es el día en que se celebra el Descubrimiento de América. Si alguien le hubiese dicho a las civilizaciones que se habían fincado ahí desde milenios atrás, quizás esto les hubiera parecido solamente una mala broma.

Para Colón, un comerciante genovés del siglo XVI, ésa era la empresa de su vida: quería encontrar una nueva ruta comercial para evitar a los moros, que habían bloqueado las entradas tradicionales. Incluso sin saber que había llegado a un continente distinto, porque siempre tuvo en mente que llegaría a India, los Reyes Católicos aclamaron su ‘hallazgo’ como algo insólito: un hito en la historia de España y sus dominios. La realidad es que nadie descubrió América: ya había gente ahí.

Todo empezó con el Estrecho de Bering. El continente americano ha estado poblado desde hace, al menos, 35 mil 700 años. Un estudio del National Park Service en Estados Unidos sugiere que, incluso en el siglo XVI, los europeos pensaban que había una especie de ‘puente lleno de vegetación’ en el norte del mundo. Hoy sabemos que esta teoría no se alejaba mucho de la realidad. Este puente terrestre estuvo despejado por milenios, explica un estudio de Proceedings of the National Academy of Sciences y sirvió como plataforma para que los seres humanos del Pleistoceno cruzaran hacia la actual América.

En ese sentido, la humanidad se le adelantó a Europa por varias decenas de miles de años en el ‘descubrimiento de América’. Según los hallazgos de la Universidad de California, quien condujo el estudio, las capas de hielo fueron mejores conductores que el mar para llevar seres humanos de un lado del planeta a otro. Visto de esta manera, incluso desde la Prehistoria, ya había animales, vegetación y personas cruzando hasta el ‘Nuevo Mundo’. Y no fueron los únicos.

Habría que dar un salto astronómico en la Historia como la entendemos, a partir de los registros que se conservan hasta nuestros días, para ver cómo muchísimo tiempo antes de Colón, ya había civilizaciones bien fincadas en el actual continente americano. La más antigua de ellas, que se ha convenido en llamar ‘la cultura madre de Mesoamérica’, es la Olmeca. Hacia el año 1200 a. C., documenta World History Encyclopedia, se establecieron en los actuales estados de Veracruz y Tabasco.

La enciclopedia les describe como “una civilización misteriosa”, ya que “ ni siquiera sabemos cómo se llamaron a sí mismos”. De hecho, la palabra olmeca viene del náhuatl ‘aquellos que viven en la región del hule’. Incluso desde entonces, documenta el Instituto Nacional de Antropología e Histoira (INAH) de México, lograron un desarrollo arquitectónico, científico y comercial que pocos grupos humanos en Europa tenían en ese momento. Entonces, ¿por qué se celebra el supuesto hallazgo de Colón? Ya había gente aquí.

Los olmecas, naturalmente, no fueron los únicos. A lo largo de 12 mil años, documenta el Museo Chileno de Arte Precolombino, en el territorio conocido como Mesoamérica se desarrollaron 16 civilizaciones distintas. Muchas de ellas se hubicaron en el actual México. Algunas más, continuaron su camino hacia el sur del continente. A ninguna de ellas, dada la narrativa colonialista europea, se le atribuye ‘el descubrimiento’ de ninguna parte de la actual América.

Sobre todo, porque no concebían ‘América’ como la idea que se impuso desde Europa. Aún si se quisiera seguir esta línea colonialista para organizar la Historia, Colón no fue el primer europeo en tocar el continente americano. Siglos antes de las campañas colonizadoras venidas de España y Portugal, los vikingos ya habían echado raíces en el continente americano. Se tiene registros de que, 500 años de la llegada de Colón, había un asentamiento nórdico en la actual Península de Labrador (Canadá), que los vikingos conocieron como ‘Vinland’: la tierra del vino.

Considerando la amplia trayectoria de navegación que tuvieron los exploradores nórdicos, era casi natural que dieran con el continente americano. Los asentamientos vikingos, de acuerdo con un estudio publicado en 2021 por la Universidad de Groninga (Noruega), no prosperaron. Parece que ni siquiera hubo mayor intercambio con los pueblos locales, como sí lo lograron en el norte del planeta.

‘América’ es un invento colonialista. Esta perspectiva sobre el colonialismo europeo no es nueva. Por el contrario, el historiador mexicano Edmundo O’Gorman ya lo había introducido en su libro La invención de América (1976). El autor reconoce que “Colón no es responsable” de la idea del ‘descubrimiento de América’, sino que viene de una visión occidental del mundo.

Esto no quiere decir que el continente americano no existiera. Geológicamente, ‘nació’ hace unos 200 millones de años, documenta Live Science, cuando se abrió el Océano Atlántico. sino que los pueblos que se habían asentado aquí, miles de antes del contacto con los europeos, no concebían al territorio así. Ni siquiera lo llamaban con ese nombre. De hecho, ‘América’ viene de Américo Vespucio, un navegante florentino que participó asiduamente en los viajes de exploración al ‘Nuevo Mundo’.

Por lo cual, O’Gorman se refiere al ‘Descubrimiento de América’ como una leyenda: “si es cierto que en la «leyenda» está el germen de esa interpretación, no debemos sobrestimar su alcance”.—Edmundo O’Gorman

Sobre todo, porque ‘América’ es un espejo de lo que Europa pensaba de sí misma: cualquier cosa que se saliera de la ‘Razón’, o de la ‘Fe católica’, era concebido como herético o barbárico. Sólo ellos podrían traer la verdadera civilización al mundo, bajo el discurso que ‘justificó’ las barbaries que cometieron del otro lado del mar. Ésta es una lectura de la teoría poscolonial, que observa estas dinámicas de poder que los europeos impusieron a los pueblos que eventualmente colonizaron.

*Editora y Periodista Científica

¿Cómo le pareció el artículo?
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *