Por: Ever Vargas Muñoz*
Un 20 de marzo de 1544, el Mariscal Hernán Venegas Carrillo, en nombre de Dios fundó el pueblo de San Dionisio de los Caballeros de Tocaima, ubicado en la provincia del Alto Magdalena en el departamento de Cundinamarca; mismo poblado al que el 7 de febrero de 1549 Carlos I, mediante Real Cédula expedida de Valladolid, le otorgó el título de «Hidalga y Noble Villa», junto con su escudo de armas. No fue fundado nuestro municipio como un acto aislado ni por una simple formalidad colonial, sino el resultado de un proceso cuando la corona española buscaba consolidaciones en nuestro territorio para asegurar territorios y afirmar su presencia, naciendo como un enclave estratégico y como una avanzada geopolítica en una geografía entonces incierta.
Este nuevo territorio adquirió desde muy temprano una singularidad institucional y se configuró como una unidad con identidad propia, en la que germinó una cultura que entrelazó lo étnico indígena y europeo, soportado en la tierra ancestral desde la que vale la pena tener la mirada abierta al horizonte continental y marcarnos en lo perseverante sin muestras ni señales de fragilidad, más sí con decisiones de supervivencia, en el cual sembrar de cara al porvenir una territorialidad que nos haga decisivo en los conciertos provincial, departamental, regional y nacional.
Es pensar en grande y entender que podemos constituirnos más temprano que tarde y más pronto que después, en un municipio vanguardista en el concierto cundinamarqués, regional y nacional; más por cuanto tenemos todo para lograrlo y hacer realidad los anhelos superiores de una comunidad, que como la nuestra, merece estar en lo más alto de todo cuanto signifique, traduzca, importe, comporte y represente desarrollo social y humano, crecimiento económico, progreso, productividad, competitividad e integrales bienestar y prosperidad.
Tenemos que expresar hoy más que nunca nuestro deseo de salir avante, trascender, decidir sí o sí rebelarnos contra la mediocridad, deliberar, dialogar, acercarnos, escucharnos, actuar con transparencia y ser una comunidad participativa y definitivamente activa en todos los estadios y escenarios que posibles sean y tengan que ver con lo inherente a lo administrativo público, en la verdad que de tal manera muchos y más serán los logros en positivo y oportunidad, que alcanzar debemos como un municipio que quiere y puede salir adelante con el concurso de todos en la búsqueda y procura de ganar todos sin excepción ni discriminación alguna.
Interesa que seamos un motor social, político, económico, cultural, turístico y ambiental de importancia, con solidos aportes en lo territorial que sean decisivos para potenciarnos, enriquecernos mayormente en nuestra identidad, hospitalidad, espíritu emprendedor y vocación integradora que nos afiancen como destino de compatriotas que, venidos de todos los rincones, encuentren en nuestro suelo trabajo y oportunidades, en ruta a consolidarnos como escenario de vitalidad, ascenso y progreso.
Importa que queramos todos en unidad un municipio que desea, quiere y puede superarse a tope, maximizar nuestro aporte, comprender frente a ello y a todo, que la historia exige una mirada serena y justa, que trabajemos con ahínco, que seamos mayormente activos, lo mismo que protagonistas constantes en la construcción de un Tocaima pujante, en lucha permanente por la equidad en la distribución de recursos y por un modelo de desarrollo productivo fuerte y robustecido desde la diversidad.
Conmemorar el 20 de agosto de 1544 no es en ningún modo un ejercicio nostálgico ni un ritual vacío. Es una invitación a mirarnos de cuerpo entero en el espejo de nuestra historia para ser prospectivo y proyectar estratégicamente el porvenir. Convencernos hoy que Tocaima está llamado a ejercer liderazgo en lo económico, en lo político y en lo moral, mostrar y demostrar que su impulso no tiene porqué agotarse y que cuando como municipio decidimos avanzar, transformamos realidades. Y esa determinación de libertad, de prosperidad y de solidaridad, no es ni debe ser consigna pasajera, sino nuestro gran destino histórico.
*Líder Social, Comunitario y Deportivo. Columnista

