Francisco Javier Vásquez Asencio

Por: Francisco Javier Vásquez Atencio*

Las circunstancias todas que viviendo estamos, de plano nada halagüeñas, salvo algunas pocas escapadas de lo próspero y edificante, importantes realidades para caminar hacia una estabilidad duradera, las cuales no deben ser por ningún motivo obstaculizadas por quienes obligados están a darle curso en beneficio colectivo, para así contribuir, aunque sea solo en parte, a mejorar la situación actual, a efecto de un cercano porvenir más promisorio y enaltecedor.

Las crisis que en todo momento rondan, hacen que afloren las verdades de los gobiernos y poderes públicos; como también lo positivo por las cosas y asuntos mejores que desde ellos se hacen y adelantan. Impone lo cual que deben cuidarse los poderes del Estado de lanzar por la borda su credibilidad y menos cerca de su final de mandato; más, cuando pareciera deporte nacional perorar porqué sí que la gente no los quiere, no confía en ellos y los considera incapaces de llevar las riendas del país, lo que genera que exista un amplio consenso de que nuestros gobernantes no dan para más y que la solución inmediata debe ser como ciudadanos, actuar con sindéresis para no repetir lamentaciones.

Trabajar una reforma política

Diversas voces se alzan en el decir que debe existir, al menos inicialmente, un gran consenso en torno a superar en todo momento cualquier asomo de crisis, lo mismo que estudiar juiciosamente la posibilidad de trabajar una reforma política que en verdad contemple todas y cada una de las falencias que acusamos, a efecto de garantizar un país en situación mejor y superior a la que hoy vivimos, sin que importe que muchos de quienes piden dicha reforma son los mismos que han generado una de las más agudas crisis políticas que se recuerden, y que, además, pretenden acomodar muchas reglas para mantener el statu quo que precisamente nos ha llevado a las circunstancias actuales.

Una reforma política sería fundamental para ir hacia una estabilidad, en la verdad que importan consensos sólidos que garanticen nuevos caminos que faciliten y permitan superar las crisis, toda vez que siempre existe el riesgo de estar peor de lo que se está.

Cambiarse deben, al menos en parte, reglas del juego y jugadores, buscarse los canales mejores, evitar acciones perniciosas, perversidades y perversiones en torno a algo que se quiere bien en beneficio del país, en lo que en cuanta debe tenerse la ninguna intervención de jugadores con fichas marcadas para hacer las reglas del juego. Es algo que por lo pronto se ve lejano y por demás difícil, lo que no es óbice para que desde ya se empiece a tallar la ruta que permita que lo cual se haga, a ver si por fin sea dable que ganemos todos como ciudadanía y comunidad.


Francisco Javier Vásquez Atencio. francisco.vasquez.atencio75@gmail.com @franvasquez06 Administrador de Empresas. Especializado en Recursos Humanos. Especializado y Magister en Gerencia Social

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