DIEGO OTERO PRADA

Por: Diego Otero Prada

Bogotá, 27 de marzo de 2024

Con motivo de la nueva junta directiva de Ecopetrol se da la oportunidad de iniciar una discusión sobre qué significa democratizar las empresas estatales. Tomaré el caso de Ecopetrol para expresar mis ideas.

En cuanto a la junta directiva, la asamblea de Ecopetrol del 22 de marzo de 2024 hizo lo que siempre se ha hecho en Colombia. El gobierno impuso los nombres a dedo, sin consultar con nadie. ¿Es eso democracia participativa? Por supuesto que no. ¿Fue un cambio con respecto al pasado? Por supuesto que no.

Aún más, la asamblea fue llevada a cabo antidemocráticamente por el secretario de Ecopetrol, secretario de la asamblea. Muchos puntos del orden del día el secretario pedía la aprobación por aplausos, pero nunca decía cuanto están en contra. Se citó en una fecha y hora conveniente para que asistieran pocos accionistas minoritarios. Y un viernes previo a la Semana Santa y a las 2 pm cuando simultáneamente Colombia jugaba contra España. El resultado fue una asistencia poco numerosa de accionistas.

Y, aún, hoy es peor porque por la adhesión a la OCDE, que el presidente Petro votó a favor cuando era senador, no pueden incluirse ministros, por ejemplo, el ministro de Minas y Energía para que presida la junta, ni el ministro de Hacienda ni el director de Departamento Nacional de Planeación. O sea, estamos peor.

En la asamblea tomé la palabra y repito lo que dije allí.

Soy un hombre de izquierda y no pueden chantajearme como oí a un participante, que criticar a la asamblea era uribismo. Afirmé que eso era chantajismo, que yo voté e hice campaña por Gustavo Petro, pero no estaba de acuerdo con su política energética. Que el debate debe ser de argumentos y nada de insultos.

Se habla de que se escogió a un sindicalista. Afirmé que no tengo nada contra el señor William Palma, pero que hoy no era sindicalista, que fue trabajador de Ecopetrol. Que una verdadera reforma laboral sería la de nombrar en todas las juntas directivas públicas y privadas con más de 500 empleados y obreros a un representante de estos escogidos por el voto, no a dedo como se hizo con William Palma.

Que eso se hacía en Alemania, Suecia, Francia y otros países.

Que debería volverse a integrar en la junta, por lo menos al ministro de Minas y Energía para que la presidiera. Que cuando fui viceministro de Minas y energía en el gobierno de Ernesto Samper así era, y yo era invitado a la junta. Que los demás miembros eran técnicos muy respetados en el sector energético, económico y financiero que no presentaban ninguna incompatibilidad, como oponerse a la explotación de petróleo y carbón, ser miembros de juntas directivas de empresas de gas, o políticos, o sicólogos.

Y cuento que nunca recibimos una orden del presidente Samper para que hiciéramos tal y tal cosa. Fue muy respetuoso de nuestras opiniones, como debe ser.

Dentro de mis convicciones de una alternativa ecosocialista, las juntas estatales deben ser integradas por personas calificadas con experiencia y elegidas por voto popular. Por ejemplo, en el caso de Ecopetrol, solicitar a las asociaciones de ingeniería dos candidatos. A Ecopetrol un candidato elegido entre los empleados y obreros en servicio.

Ecopetrol es una empresa muy importante y maneja negocios de gran complejidad técnica y económica que requiere de directivos muy capacitados. Aquí no se puede jugar con caprichos y gente incompetente.

Critiqué y aún lo hago a varios nuevos miembros por falta de calidades e incompatibilidades. Por ejemplo, a la candidata Angela María Robledo, por ser sicóloga y sin ninguna experiencia en el sector. No porque sea mujer sino porque no me parece competente. Hay otras mujeres que conozco que bien podrían estar en la junta.

También a la viceministra de Medio Ambiente porque está contra la explotación de petróleo y gas y no tiene sentido en una empresa petrolera nombrar a una enemiga del sector. A un político desconocedor del tema para pagarle sus servicios electorales A otros dos miembros por estar asociados con un señor de supuestos malos antecedentes y que forman parte, al parecer, de la junta directiva de una explotación de gas de este señor. Al ingeniero Álvaro Torres por tener negocios de una empresa española dedicada a energías solar y eólica por lo cual tendrá información privilegiada.

Es claro que se ha nombrado una nueva junta para que le diga al presidente Yes, sir, como usted mande, que quiere decir nada de petróleo y gas, sino todo va a ser energías solar, eólica, geotermia y PCH. Se necesitaba gente que diga sí a todo lo que quiera el presidente. ¿Es eso democrático?

¿Es eso cambio? ¿Es eso progresista? ¿Es eso de izquierda?

*Diego Otero. Presidente de la Asociación Colombiana de Economía Crítica- ACECRI y miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas-ACCE

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