Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*
Señor Doctor Abelardo de la Espriella Otero, ganó Su Señoría enhorabuena para la patria la Presidencia de la República y consideramos los colombianos de bien que pronto, muy pronto y sin aplazamientos deben cesar los nefastos días como también las horribles noches para empezar a trasegar caminos de liberación. Es lo esperado y por demás anhelado, para a partir de las primeas de cambio emprender la ardua tarea que le espera respecto de enderezar el rumbo del país, mismo que desafortunadamente se lo entregarán, como no va poder ser de otra manera, descuadernado; y que, de no ser por su triunfo, estaríamos a minutos de seguir viéndolo definitivamente camino a su destrucción y consecuente disolución, sumido en la incertidumbre, el no futuro, sin ningún provenir y en galopante caos.
No con otros términos ni de distinta forma puede calificarse este gobierno que a Dios gracia pronto expirará, protagonista de toda una serie de desaciertos que señalados quedarán para la historia reciente del país en marcos de ignominia que reflejados están, como bien lo conoce la ciudadanía, en un país con y sin presidente, desmedida corrupción, desconfianza institucional, desbarajuste económico, pésimo sistema de salud, orden público al garete, así como miles y más promesas incumplidas, lo que en individualidad y conjunto dio al traste y casi que a la disolución definitiva de la República.
Razones las cuales para que, adentrado en las percepciones, el conocimiento a profundidad y análisis directo de las conocidas realidades y necesidades del país que bien conoce en lo fiscal, inseguridad, territorialidad, poblacional y demás otras que conforman todo lo inherente a la administración pública, política, social, ambiental, económica e internacional del país, entre a prevalecer, priorizar y anticiparse en cuanto a la solución, ojalá definitiva de todos y cada uno de las dificultades que nos afectan en materia grave, así como agobiados y ahogados tienen a la población toda del país, que no merecemos, bajo ningún punto de vista tener que vernos sometidos a absurdas desgracias como las vividas en carne propia en este malhadado cuatrienio. Colombia merece más, razón por la que importa resolver de manera sustancial lo atinente a las muchas falencias que acusamos, en la seguridad que más temprano que tarde y más pronto que después veremos la luz al final del túnel y nos adentraremos con prisa y sin pausa en campo de integrales avances y prosperidades.
Doctor de la Espriella, le supo ganar Usted a un gobierno de innombrables procederes, como abominables acciones, actuaciones y costumbres, a pesar de haber puesto ellos a su disposición una maquinaria constrictora trabajando en beneficio ny aprovechamiento de un candidato en quien señalado estaba la debacle de la patria. Repartieron, además de dinero a manos llenas, contratos de toda índole, acudieron al proselitismo armado, al voto fusil, constriñeron al máximo a los electores, amenazaron a trabajadores, empleados, funcionarios y servidores públicos en general a quienes abiertamente humillaron si no se obligaban y demostraban conseguir determinada cantidad de votos adicionales en favor de su candidato, lo que por fortuna no les dio resultado. Triunfoe este, por demás inobjetable, que magnifica su llegada al Solio del Bolivar en la Casa de Nariño. Loor a nuestro Presidente en bien de esta patria irredenta que empezará a caminar por caminos ciertos de definitivas liberaciones.
*Jurista. Especializado en Derecho Laboral. Derecho Penal. Docente Universitario. Conferencista. Panelista. Columnista. rubenceballos56@gmail.com

