JOSÉ MANUEL HERRERA VILLA

Por: José Manuel Herrera Villa*

El tan recomendado e ignorado decrecimiento racional que tiene que llevarnos a pensar y repensar nuestra economía, sistema de vida, diseñarlo de manera sostenida y sostenible por ser una urgencia en la que cada instante cuenta y desafortunadamente no se hizo a tiempo, está quebrando el sistema capitalista y generando en el planeta crisis permanentes ante la escasez de recursos finitos, cuyo consumo insensato nos está arrastrando a niveles de desesperanza y los gobiernos siguen campantes, como si nada, sin afrontar medidas serias, importantes y urgentes frente a las verdaderas emergencias que amenazan a la humanidad. Crisis energética, rompimiento de la cadena de suministros, desabastecimiento de alimentos y demás otras amenazas, qué si bien han obligado medidas para limitar el acceso a determinados productos en tiendas y supermercados, son restricciones baladíes que no limitan del todo lo cual.

No es otra cosa lo cual que la posibilidad de racionamiento ante la escasez de determinados alimentos. Según expertos en el área energética nos vamos a encontrar con la necesidad de restringir su uso. La escasez hay que afrontarla primero por el precio, basada en la ley de la oferta y la demanda del mercado, lo que subirá el precio de determinados bienes, pero sin poner tope al consumo, opción que quienes tengan dinero podrán disfrutar mientras exista en el mercado; pero, la gran mayoría de la sociedad estaría marginada de su consumo desde el momento en que su precio se eleve. También, por un racionamiento equilibrado que nos permita participar del acceso limitado a un bien escaso pero necesario, lo que generará especulación y acaparamiento a unos, carencia y sufrimiento a los más; o bien, la opción de equidad y justicia social en el acceso a los bienes vitales disponibles. Una u otra deben debatirse socialmente para hacerle frente desde lo solidario, sin olvidar que hay que prepararse para el reparto de lo escaso y la posibilidad que la extinción de determinados insumos no nos coja sin prever la alternativa de poder vivir sin ellos.

Muchas de las carencias a enfrentar se solventarían con modelos de economía y formas de producción sostenibles y respetuosas del ambiente, que contribuyan a recuperar los ecosistemas naturales y aprovechar el ciclo de producción tradicional en el que la rotación de cultivos deja la tierra preparada para otras variedades y contribuye a la garantía de la soberanía alimentaria, que es la necesidad vital. Grave problema es que la agricultura y ganadería tradicional, que es la menos contaminante y la más sostenible, estén tan vilipendiadas y su práctica y sabiduría se hayan perdido en gran medida. Hace falta pedagogía, recuperación de saberes y dignificación del trabajo agropecuario.

Cuando esto nos golpee fuertemente y no podamos acceder a ciertos vitales alimentos, veremos si el trabajo agropecuario, impulsado natural y sosteniblemente, es importante o no para garantizar la soberanía alimentaria. Pero por ahora solo parecen importantes los poseedores de grandes granjas y monocultivos intensivos, precisamente los que más contaminan y no contribuyen a solucionar los problemas a los que nos enfrentamos, lo que obliga repensar la economía en todos sus ámbitos, porque todos están afectados. Momentos estos requeridos de importantes y urgentes otros enfoques en la economía, así como llevar unos nuevos a la política económica.

Interesa en esto el compromiso en la construcción de estructuras económicas y sociales más justas, la erradicación de la pobreza, el desarrollo humano y sostenible y el ejercicio de los Derechos Humanos, cambiar, transformar e introducir aspectos más críticos en los estudios de economía, pues son en los centros universitarios inadecuados e insuficientes para entender la realidad que viviendo estamos. Hora es ya de entender y comprender que por mucho que no queramos verlo, el ciclo de la abundancia de recursos se está agotando y exige cambiar la actualidad y encaminarnos debemos a un decrecimiento forzoso que evite las emergencias que sobre bases, estudios y análisis ciertos se anuncian.


*José Manuel Herrera Villa. Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría Integral. Formulación y Evaluación de Proyectos de Desarrollo. jomahevi@hgmail.com

Por editor