Durante mi infancia y adolescencia en mi tierra natal, Zapatosa, Cesar, mi padre Régulo Meneses para corregirnos a mi hermano y a mí, nos llamaba la atención y nos corregia. En vista que no obedecíamos y hacíamos caso omiso a los regaños, decidía pegarnos con correas o con chancletas.

Por mi parte, la desobediencia era constante,  eso enfurecía a mi padre obligándolo a usar los famosos “chancletazos y correazos”.

No solo mi hermano y yo conocimos este método de corrección, sino nuestros amigos de infancia, a quienes sus papás y abuelos no solo le daban  “chancletazos y correazos”, sino que les pegaban con baras de totumo, baras de pringamozas y perreros ( este último es un látigo elaborado con cuero de res)

Nuestros amigos, mi hermano, y yo no crecimos con traumas psicológicos por estos métodos, los cuales para mí eran los mejores para corregirnos.

Si hacíamos caso omiso a las ordenes que nos daban nuestros padres y abuelos, ellos acudían a estos métodos.

Si los padres de familia actualmente usaran estos métodos, nuestros hijos, sobrinos y nietos fueran niños y adolescentes: obedientes, respetuosos  y sabrían valorar el plato de comida que sus padres les llevan a diario a sus mesa. Las drogas y el alcohol no tuvieran consumidores.

La plenaria del Senado aprobó el pasado martes en último debate el proyecto de ley que prohíbe los castigos físicos o tratos crueles contra niños, niñasy adolescentes, con lo que la norma pasa a conciliación.

El articulado tuvo el respaldo de la mayoría de bancadas del Congreso, menos la de Colombia Justa Libres, que consideró que se trataba de una “intromisión” del Estado en la “crianza” de los hijos.

Al respecto, el senador John Milton Rodríguez, de esta bancada de tendencia religiosa, advirtió: “Reitero mi rechazo y solicitud de archivo al este proyecto referente a la prohibición del castigo físico por ser inconstitucional e innecesario, promoviendo la intromisión del Estado en la autonomía que tienen los padres par a educar a sus hijos.

Por su parte, el representante liberal Harry González, coautor de la iniciativa, saludó su aval en la cámara alta: “Eata ley es una ley de prevención, no es sancionatoria y establece una política pública de pedagogía y prevención para evitar más violencia contra los niños”.

A su turno, el senador Roy Barreras, disidente de La U, criticó a la colectividad que se opuso al proyecto: “Es bueno que los padres de familia cristianos sepan que congresistas de Colombia Justa Libres se opusieron a prohibir el castigo físico contra los niños. Las teocracias defienden incluso la ablación  del clítoris en las niñas y la lapidación de la mujer infiel”.

Pegarle a nuestros hijos con chancletas y correas, NO es violencia.

Violencia es torturarlos, amarrarlos, abusar sexualmente de ellos y pegarles quemarlos con agua caliente, entre otros.

Por: Iván Meneses

Periodista.

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