Economista Omar Escobar

Por Omar Escobar

La duda y curiosidad me han enseñado que la antigua humanidad creó los cultos, producto de una tendencia mental hacia la exaltación y la adoración a lo físico o a seres fantásticos. En síntesis, son dos tendencias, el culto a divinidades masculinas relacionadas con el Sol y la Luz y a divinidades femeninas relacionadas con la tierra y la naturaleza. En cada rama hay una infinidad de dioses y cultos, pero la mayoría son avatares de esas ramas. Esto sugiere que la religión es una etapa de las civilizaciones y la base de la religión como del misticismo, está en la relación entre los principios masculino y femenino del universo; fuerzas de la creación y la unión de los opuestos.

Desde el punto de vista del desarrollo del pensamiento, la religión se sitúa en los primeros albores de la maduración de ideas y la generación de especulaciones, dando poder a sacerdotes y jefes. Cuando un pueblo conquistaba a otro, solía imponer sus propios cultos y creencias, algunos por la fuerza, otros de una manera más sutil y menos traumática, reemplazando a los dioses perdedores y fusionándolos con nuevas ideas y prácticas sincréticas.

Los antiguos romanos, en principio enemigos de los cristianos, celebraban las Saturnales en honor al dios Saturno del 17 al 23 de diciembre a la luz de velas, antorchas parranda, regalos y sacrificios. Muerte y a la vez el nacimiento de un nuevo periodo llamado “Nativitas Solis Invicti” o nacimiento del sol invicto, el 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del sol en el signo de capricornio, representado por el macho cabrío. Estas saturnales, tenían su equivalente en la fiesta de la embriaguez de Babilonia como encender velas en la víspera de navidad para complacer al dios babilónico. Estas festividades incluían celebraciones de la antigua religión romana, festividades judías del mazdeísmo persa y también festividades nórdicas relacionadas con el solsticio de invierno del hemisferio norte. Incluso el árbol de  navidad, era una costumbre romana (abeto) y egipcia (palma) heredada de Mesopotamia.

Saturno se convirtió en el más venerado para las civilizaciones antiguas y sorprendentemente hoy adorado por judíos y cristianos, aunque Ud no lo crea. Saturno resurgió como Nimrod, Baal y Moloch para los fenicios, Shamas para los acadios, Saturno para los romanos, EL para los cananeos, Osiris para los egipcios, Marduk en Babilonia, Brahma en la India y Cronos par los griegos. En Fenicia, Saturno era adorado como el despiadado dios Baal, pues gustaba de la inmolación de niños vivos. En la antigua Grecia Saturno tomo el nombre de Cronos, esposo de Rea, con quien tuvo muchos hijos a los cuales devoro casi a todos al nacer, pero se le escapó uno… Zeus. El sacrificio, el abuso infantil y el canibalismo han estado vinculado desde la antigüedad al culto de Saturno. De allí que Saturno está asociado al mal y fonéticamente deriva la palabra “Satanás”. Curiosamente éste planeta en su polo norte se aprecia un hexágono; figura geométrica con 6 lados, 6 ángulos y 6 triángulos: 666, el número de la bestia y también se asocia con el cubo.

En la mitología griega, este cubo fue representado por la caja de pandora, la cual contenía todos los demonios que atormentaban a la humanidad. En la masonería, se asocia con la piedra angular, piedra central del templo de Jerusalén y la piedra filosofal de los alquimistas. En el judaísmo con el uso del tefilín, que representa el dominio de la razón sobre las emociones. En el Islam, Saturno dio paso a Alá gracias a Mahoma en el año 630, y alrededor de la Kaaba, los musulmanes dan alrededor de ella 7 vueltas que evoca a los anillos de Saturno. En la cristiandad: “tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”.

El cristianismo antiguo tuvo dificultades para asumir esta festividad pagana por lo que optó por transformarla en Navidad para que fuera aceptada por los nuevos creyentes. Una fiesta diametralmente opuesta a las bases cristianas. Es así como el emperador Constantino junto al papa Julio I en el marco del Primer Concilio de Nicea del año 325, fueron los primeros en legalizar el cristianismo en el Imperio Romano y estableció el 25 de diciembre como la fecha para conmemorar el nacimiento de Jesús de manera arbitraria a pesar que Jesucristo nació en la primavera. Cabe anotar que el nacimiento de dioses asociadas al sol, como Mitra, Dionisio y Krishna se ubica alrededor del solsticio de invierno, especialmente el 25 de diciembre. Incluso Huitzilopochtli, el dios colibrí de los nahuas, celebran su nacimiento sobre estas fechas, simbolizando el triunfo sobre la oscuridad.

Desde el ocultismo nórdico, se lo conoce como el “sol negro o el “viejo rey”, representado como una rueda solar, asociado con el fin del mundo. Desde la alquimia se asocia con la transmutación de plomo al oro – proceso de purificación-. Según Carl Gustav Jung, el sol negro en la astrología, representa la energía potencial pura, el material elemental del cual está hecho nuestro universo. Es la fuente y el espejo en el cual el mago alquimista proyecta su conciencia y refleja la posibilidad de acceder a otros mundos. Estas creencias se encuentran en leyendas populares judías como las de Asmodeo. A la vez es el arquetipo místico de los 12 discípulos, los 12 caballeros de la mesa redonda, los 12 signos del zodiaco, las 12 tribus de Israel, los 12 trabajos de Hércules, los 12 dioses del Olimpo, los 12 meses del año, las 12 horas del reloj, los 12 animales del horóscopo chino, los 12 pares de nervios craneales. También representa aquello que irradia desde el centro hacia afuera. Por ello, los Nazis le rindieron culto, fue emblema de las SS, y algunos grupos neonazis y neopaganos continúan utilizando este símbolo, pero en Alemania está prohibido y penado promocionar este símbolo, pese a que hace parte de su pasado histórico conservado en el piso de una sala del castillo Wewelsburg.

El sol negro es un símbolo con múltiples interpretaciones y asociaciones en diferentes tradiciones y culturas. A lo largo de la historia ha sido utilizado por grupos y movimientos con diferentes propósitos incluyendo el ocultismo, el nazismo, el neo paganismo y el neo cristianismo. Si bien hace dos mil años los cristianos hábilmente utilizaron el sincretismo con la religión romana, los romanos desde Pablo hasta Constantino supieron acoger el nuevo instrumento de dominación de masas en el marco de los “Estados de la Iglesia”, y es así como Constantino en el siglo IV mando a construir la primera Iglesia de San Pedro en territorio romano. Hoy es un pequeño Estado civil, militar y religioso europeo, pero con el poder político más grande sobre cualquier Estado e influyente sobre más de 1378 millones de feligreses; poder que emana de una religión masculina derivada del culto al sol.

El «Sol Negro» en el piso del Castillo de Wewelsburg, Alemania. (BBC Reel).
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