Por: José Manuel Herrera Brito

En el preocupante contexto en el que nos encontramos, es claro meridianamente hablando, que después de cuidar la salud y vidas de los asociados, tarea es reactivar la economía y preocuparnos más por lo social y ambiental, aspectos en el que todos los sectores sin excepción deben, o mejor, tienen que jugar un papel de importancia y buscar todos y entre todos, la manera de mejorar, fomentar, impulsar lo que menester fuere para crear más emprendimientos, empleos dignos y bien remunerados.

Incentivar a la población toda, aumentar plazas de trabajo en los más de los sectores de la producción, adentrarnos en la estructuración educacional de artes y oficios, establecer ofertas y propuestas de generación de conocimiento y ampliación exponencial de capacidades de la población, a efecto de ampliar las oportunidades laborales en la comunidad a medida que vaya escalando la generación de empleos.

Requeridas son fuentes de trabajo que tanto permitan como faciliten obtener ingresos y nutran el consumo en definiciones de superior bienestar, productividad, empleabilidad y competitividad; en lo cual, necesarias van a ser políticas públicas en diferentes sectores, diagnosticarnos mejor, acudir a nuevas estrategias y metodologías con un marco de visión de largo plazo más participativo territorialmente hablando, en ruta a mejorar la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras, una superior educación robusta en competencias creativas a tono con las realidades globales; definir un verdadero ordenamiento territorial estructurado, cohesionado y equilibrado; gestión integral de recursos y de riesgos; entender que el desarrollo social es base de todo progreso; que la cohesión social debe ser siempre fortaleza y no debilidad, toda vez que comprende interrelaciones que crean un todo de colaboración, sinergia y apoyo; formular políticas encaminadas a la resolución pacífica de conflictos, diálogo y entendimiento; ser competitivamente sustentables y sostenibles como referente de planificación, actuación e integrando de paso capacidad social, generación de valor local y protección ambiental, entre otros.

Igualmente, se impone empoderar a la sociedad, integrarla a las decisiones territoriales y  a la construcción de condiciones para el logro de superiores beneficios económicos y de desarrollo; procurar elementos comunes orientadores de la política pública; generar una sociedad más incluyente y nuevas formas de solucionar y atender nuestros problemas y necesidades; apalancar liderazgos y procesos para cambiar la forma de hacer las cosas y configurar las identidades pertinentes para crear nuevas oportunidades y una superior potenciación como territorio; trabajar con denuedo para ser una unidad administrativa mayormente incluyente que permita superiores oportunidades, ventajas, realidades, resultados y consolidaciones. saramara7@gmail.com

 

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