Zapatosa, Cesar es un corregimiento en dónde la mayoría de  sus habitantes viven de la pesca, la agricultura y su minoría de la ganadería.

En este se encuentra la Ciénaga  que lleva su nombre (Ciénaga de Zapatosa), la cuál es la segunda más grande de Colombia y la primera de agua dulce.

Zapatosa cuenta también con dos fuentes hídricas, como son sus dos quebradas: la “del faro o de las mujeres y la de los hombres”.

 Entre los años de 1.980 hasta 1.999, estas quebradas solían ser visitadas con frecuencia por sus habitantes y turistas, que llegaban  de otras partes del departamento y del país en temporadas decembrinas a pasar una tarde, o en ocasiones un día completo a  disfrutar  de sus aguas cristalinas y frías.

Con el transcurrir de los años, estas quebradas se secaron rápidamente “gracias a las manos criminales del hombre”, quien taló los árboles que crecieron a sus orillas y desviaron sus causes para alimentar los cultivos de Palmas de aceite y los cultivos de Corozos, para luego comercializarlos y “enriquecer sus bolsillos de dinero”, empobreciendo los recursos naturales que nos brinda la madre tierra y asesinando las especies piscícolas que ahí habitaban.

Hoy por hoy,  estas fuentes hídricas están convertidas en charcos de lodos, en montes, en  criaderos de mosquitos, de Sapos y de serpientes. Sus corrientes o causes son tan mínimas que ni siquiera podríamos ahogar nuestras penas y tristezas, al ver esta masacre ambiental.

Los habitantes de Zapatosa, Cesar le hacen un llamado de S.O.S. a corpocesar, a la gobernación de este departamento, al alcalde del municipio de Tamalameque y al gobierno Nacional, para que recuperen estas quebradas, la fauna y la flora.

Por: Iván Meneses

Investigador y Periodista.

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