Por: José Manuel Herrera Brito.
Un mes ya este pasado 25 de mayo de la partida al arcano infinito y eterno del doctor Ernesto Orlando Benavides. Profesional del derecho y de la Economía. Especializado, con maestría y doctorado en diversas diciplinas del saber, así como excepcional servidor público, catedrático y docente universitario, escritor, analista, columnista, conferenciante, dirigente político, hombre de letras y cultor del periodismo a alto nivel.
Fue despedido con honores este ilustre dirigente político, ejemplo de rectitud, compromiso y eficiencia, como consignado quedó en las distintas manifestaciones privadas y oficiales de las que fue objeto por varias dependencia de los órdenes municipal, departamental y nacional, así como por parte de los más de los concejos y administraciones municipales del departamento de Nariño y demás otras personalidades del Congreso de la República y comunidad académica y periodística del país.
Sentida fue su despedida, exaltada por diversas personalidades de la vida pública nacional, entidades e instituciones públicas y privadas, dada su intelectual aporte en dirección al avance y desarrollo de su departamento y organismos en las que tuvo ocasión de prestar sus servicios profesionales, lo mismo que sus muy atildadas asesorías y reconocidas consultorías. Líder incuestionable de los más representativos del departamento de Nariño, por lo que no me cabe duda será su nombre reconocido por las actuales y futuras generaciones como ejemplo de compromiso, diligencia y eficiencia.
Tenemos que agradecerle eternamente su entrega por las muchas causas nobles que emprendió, por el rescate de uno de los periódicos decanos de la prensa nacional como es El Derecho, hoy bajo la regencia de su hijo Ernesto Benavides Dulce, a quien desde ya auguramos éxitos rotundos en su carrera profesional, política y académica.
Grande hombre el doctor Ernesto, quién con identidad propia, demostrada inteligencia, gesta cierta en los importantes cargos que ocupó y desenvolvió con soltura, eficiencia, honestidad, capacidad de trabajo, entrega y sobre todo con la rectitud a toda prueba que le era propia y son condiciones de personas probas que lo elevan y son trazos superiores que marcaron su personalidad. En cada papel que cumplió llevó consigo la determinación y el compromiso de mejorar la vida de sus conciudadanos. Le impregnó el espíritu inquebrantable de lucha y de amor a su ser, hacer, quehacer y región nativa, que ayudó a forjar. Queda ahora venerar sus enseñanzas, ya que su legado inspirador ayudará a las nuevas generaciones a soñar con valentía y a trabajar con determinación y sentimiento de pertenencia y sano orgullo por sus terruños, por lo que se le debe agradecer por todo lo que hizo por el país y su tierra que hoy lo extraña y seguirá extrañando.
Esposa, hijo, familiares, amigos, académicos, periodistas y dirigentes políticos, lamentable es hoy su ausencia, pero de su labor terrenal se va a seguir hablando, porque era un hombre con sentido de arraigo, de compromiso con su departamento y el país, a tal extremo, que aún después de su muerte va a ser tenido como ejemplo. En lo personal tengo la mejor experiencia, carismático, inteligente, don de gente, gran familiaridad y originalidad. Paz en su alma mi querido e ilustre doctor, como siempre lo distinguí. saramara7@gmail.com

