Por: Rafael Robles Solano*

La sociedad contemporánea nunca imaginó tener que enfrentar el caos derivado de la pandemia global que azota actualmente a la humanidad. De repente resultamos todos, sin distingos de clases sociales, sumidos en la misma crisis que no respeta, ni tiene consideraciones con edad, sexo y razas, porque sin excepciones de ninguna naturaleza, vivimos expuestos a sus funestas, letales y mortales consecuencias. Quizás en este momento de nuestra historia, no sea significativo conocer y determinar su fuente, aunque si conviene que se busque y siga su pista para facilitar el entendimiento científico respecto del origen de la misma, para descubrir no sólo su causa y deducir las consecuencias a largo plazo, porque las inmediatas, ya las estamos padeciendo.

Entonces, reiterando las de largo plazo, que por el momento pocos avizoran y porque quizás no se atreven a exponerlo públicamente por temor a las represalias profesionales y hasta personales, asumo el pronóstico objeto del presente titular, veamos, si inició por factores naturales, saber que lo instigó, o si resultó “de una fuga” de laboratorio, entonces corresponde determinar quiénes fueron los responsables, pues este desafortunado y catastrófico “accidente”, significó el advenimiento del “nuevo orden social”, con perjuicios derivados de la nueva realidad global, de una parte, porque quizás nunca volveremos a disfrutar del tradicional contacto personal, de los cálidos saludos, los abrazos afectuosos, los besos protocolarios, cariñosos o apasionados, las celebraciones efusivas, los eventos masivos en cines, teatros, coliseos, estadios, de certámenes multitudinarios, etc., los cuales serán probablemente acontecimientos del pasado, y de la restante, por las consecuencias de orden económico para los emprendedores, los pequeños y medianos comerciantes y laboral, para las clases trabajadoras, los primeros debiendo cerrar sus quebrados negocios y los últimos, perdiendo sus empleos, donde los únicos beneficiados son los laboratorios multinacionales, que vienen liderando la carrera por la danza de los miles de millones de dólares, resultantes de la comercialización masiva de las vacunas para neutralizar al covid-19, advirtiendo que, más no para acabarlo.

Por las consideraciones hasta acá expuestas, nos encontramos de repente frente al gran negocio del siglo XXI, que ha conseguido colocar a las naciones desarrolladas y a las demás, a sus pies, doblegadas, impotentes ante semejante adversidad, de ahí el surgimiento de versiones, algunas descabelladas de movimientos conspiratorios selectivos en contra de determinados sectores humanos, dadas las características extrañas o curiosas de su contagio, pues agrede especialmente a los adultos mayores, más no afecta a los menores de edad, a los animales domésticos, porque también se especula con hipótesis de selección genética por la sobrepoblación mundial, de cara a la explotación indiscriminada de los recursos naturales.

En fin, esta pandemia permite pensar en toda clase teorías apocalípticas, sin embargo, más allá de sus especulaciones, lo cierto es que el covid-19, por ahora, permanecerá viviendo entre nosotros, afectando nuestra cotidianidad, salud y relaciones sociales. Porque toca seguir tomando las precauciones necesarias para evitar su contagio, el de nuestros seres queridos y familias. Por ello es reprochable la irresponsabilidad de aquellos que insisten en burlar las recomendaciones gubernamentales de aislamiento personal preventivo, concurriendo a fiestas privadas y alternando con grupos en su mayoría de desconocidos, porque no pueden seguir atendiendo los confinamientos dispuestos por las autoridades, situación además que tristemente pone en riesgo la futura efectividad de las vacunas. lideresocial@hotmail.com.co *Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL.

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