Por Carlos Villota Santacruz  -Twitter @villocol-

La histórica, patrimonial y cultural ciudad de Pasto fue sede del 2 al 7 de enero de 2021 fue sede dell Primer Carnaval de Negros y Blancos en la virtualidad.  Un espacio que se enriqueció con el aporte y el amor de los cultores, artistas, ciudadanos, el sector público y privado, la academia y los medios de comunicación.

Todos, absolutamente todos, somos fuimos pasajeros del mismo tren. Pasó por las calles vacías de la capital de Nariño, hasta llegar a la concha Acústica “Agustín Agualongo” Por espacio de unas horas la magia, el colorido y la fuerza de la fiesta popular, más tradicional del sur de Colombia –Patrimonio de la Humanidad- hicieron que sus protagonistas se convirtieran en una familia. Los espectadores, se deslumbraron, frente a lo que observaron por internet y televisión.

El anfitrión, fue el Alcalde Germán Chamorro de la Rosa, quién siguió a minuto a minuto el Carnaval. Participó como ciudadano, que ama la cultura. Un detalle no menor. Pocos burgomaestres en Colombia –bajo la emergencia sanitaria del Covid-19- pueden hacer un homenaje a la vida y su tierra, conversando con los artesanos. Fue un asistente más, a una fiesta lúdica, bajo una nueva normalidad.

Este nuevo espacio hizo que los habitantes de la ciudad de Pasto, valorarán en toda su dimensión el Patrimonio del Carnaval. Cada uno; a su manera –niños, mujeres, hombres y personas de la tercera edad- evocaron sus vivencias. Se escucharon unos con otros a través del celular, sobre la nostalgia de no estar el 6 de enero –día de blancos- en las calles.

Lo curioso de estas conversaciones –con música de fondo de la guaneña- es que todo elevaron a la mujer, como el actor principal de la fiesta popular a lo largo de historia, hasta llegar al primer Carnaval virtual en el 2021. Por ejemplo, Peter Ortíz –un hombre de raíces barbacoanas- recordó que “la mujer es la que mejor saben responder y más naturalmente a las necesidades de la sociedad actual: ¿qué le preocupa a la gente? ¿Dónde estoy? ¿Dónde vamos? ¿Qué podemos hacer? ¿En qué ciudad vivo?

En este presente –con uso de tapabocas y medidas de bioseguridad- la respuesta surge del mismo Carnaval. Una fiesta creativa, donde cada murga, comparsa y carroza ha tenido en la mujer su inspiración, desde su condición de madre, hija sobrina, tía o abuela.

En esta versión no fue la excepción. En cada obra de los artesanos. En cada baile, se ofreció un aplauso a la vida desde la naturaleza. Algo que solo sucede en un lugar del planeta, a las faldas del Volcán Galeras. La mujer siempre llega al Carnaval con su alegría. Rompiendo moldes.

En palabras de la Reina de la Fiesta Popular Lina Delgado, “a pesar de la delicada situación de la emergencia sanitaria del Covid-19, esta fue una oportunidad para invitar a los pastusos, a los nariñenses, a los colombianos y los amantes de la cultura y los habitantes de la ciudad, a jugar desde la casa. Se mantuvo esta hermosa tradición con responsabilidad”.

Cuando pase el tiempo y los hijos o nietos observen las redes sociales o las fotografías de la puesta escénica del Carnaval, se emocionarán hasta las lágrimas. “De eso no cabe ninguna duda”, advierte Mariana Paredes –quién en medio de la cuarentena, ha visto partir al lado de Dios; a su padre, y, varios amigos de la familia.

En ese momento, esta memoria histórica no será un documento más de biblioteca. Será una fuente inagotable de nuevas ideas y nuevas preguntas, de inquietudes y dudas. Por qué allí, estará fuente de la evolución de la cultura de una urbe, qué a pesar de estar inmersa en una emergencia de salud, fue capaz de hacer una fiesta que se extendió más allá de sus fronteras.

“Todo y cada uno de estos detalles son importantes para lo que viene. La tercera década del siglo XXI. Esta es la nueva era de la acción pública, privada y académica. Desde la concha Acústica “Agustín Agualongo” asistimos a la masificación de la virtualidad”, anotó el Alcalde de Pasto Germán Chamorro de la Rosa.

Fue en esencia –como lo advierte el abogado y escritor Edgar Benítez Acevedo- “una experiencia única de vivir la cultura en red. Un proceso social con su sello propio. Donde la naturaleza humana, representada en los artistas del Carnaval se expresaron de mil maneras”.

Personalmente, estoy convencido, sin temor a equivocarme que la cultura abrazada de educación posibilitó que la frase “Viva Pasto Carajo” comenzará a recorrer el camino de este tiempo en el calendario, bajo el arte de la lúdica y el sicretismo. Además, en el departamento de Nariño, “existe el desafío del futuro. La fiesta popular en escena, implica la reconciliación y la construcción de la paz”

Una tarea, que no se apaga con la última actividad de la agenda carnavalera. En opinión del Pintor Carlos Santacruz, “la riqueza del territorio nariñense, tiene la magia del trabajo de los artesanos. Se convirtió, en su carta de presentación en la virtualidad. Dejará muchas enseñanzas. Una avalancha de conocimientos”.

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