Periódico El Derecho

Nos sigue costando este año, resultado de no haber superado aún del todo la triple emergencia sanitaria, económica y social que nos ha tocado vivir en los últimos meses, desearles felices fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes Magos. La palabra felices se nos atora y nos preguntamos desde este medio de difusión si a nuestros lectores a quienes intentamos transmitir los más grandes deseos de bienestar, progreso y prosperidad, habrán perdido a alguien por la pandemia, si en las fiestas estarán con los suyos celebrando o procesando el duelo, si desear alegría tiene sentido en esta tragedia universal, si entre el miedo y la incertidumbre podrá abrirse paso de nuevo esa luz de esperanza. 

Nunca hemos estado tan ciertos, aunque no nos hallamos ganado el premio mayor de ningún sorteo extraordinario de esos que se acostumbran por estas fechas, de ser quienes aquí estamos más que afortunados. Hemos sido conscientes hoy más que nunca que los planes, planes son. Que uno propone y Dios dispone. Que la vida consiste en una larga cadena de imprevistos entre los que estos largos meses serán recordados por mucho tiempo como ejemplo que, por mucho que nos quejemos, los que se fueron no están aquí ni siquiera para quejarse.

Sean estas fiestas para seguir agradeciendo a Dios Nuestro Señor Todopoderoso y Eterno. No tentar el sino. Ser prudentes. Quedarse. Tomar todas las medidas de distanciamiento y bioseguridad, para que se reúnan todos los que puedan reunirse, en la verdad que tendrán un gozo inmenso y constatar se está bien, mejor y esperar agradecidos con el corazón encogido que no sigan sucediéndose las olas y no haya más afectaciones.

Roguemos como corresponde por el bienestar de nuestros amigos y familiares, por nuestros conocidos y humanidad entera para seguir soñando juntos por un mundo mejor y esperar darnos el abrazo que seguros nos daremos cuando podamos y pronunciar voz en cuello esas palabras que años tras año expresamos jubilosos, lo que va a ser justo, necesario y sentido.

Nos sentimos, a pesar de lo adverso de las circunstancias, privilegiados por poder desde estas líneas congratularnos con todos los que seguimos en pie y que nos tenemos los unos a los otros, por poder enviar esta felicitación de largo alcance con la que compartir la ilusión que renace y ponernos, juntos en la distancia, el respirador de la promesa, privilegiada por poder desearos a pesar de todo y a la espera de lo que venga unas felices fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes Magos.


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