Por: José Manuel Herrera Villa*

El control interno está integrado por un conjunto de planes, métodos, principios, normas, procedimientos y mecanismos encargados de verificar y evaluar todas la actividades y operaciones desarrolladas en la organización, la forma como se administra la información y los recursos, y si dicha administración va acorde a las políticas trazadas por la dirección y a su vez, sujeta a las normas constitucionales vigentes.

Es el plan mediante el cual una organización establece principios, métodos y procedimientos que coordinados y unidos entre sí, buscan proteger los recursos de la entidad, prevenir y detectar fraudes y errores dentro de los diferentes procesos desarrollados en la organización y debe estar encaminado al cumplimiento de funciones tales como proteger los recursos de la organización, garantizar la eficacia y la eficiencia en todas las operaciones, velar porque todas las actividades y recursos de la organización estén dirigidos al cumplimiento de los objetivos, garantizar la correcta evaluación y seguimiento de la gestión organizacional, asegurar que los registros y la información generada como producto de las actividades realizadas por la organización sean elaborados y presentados de manera oportuno, que dicha información sea confiable, definir  y aplicar medidas para prevenir los riesgos, detectar y corregir errores que se presenten en la organización, garantizar que como sistema disponga de sus propios mecanismos de verificación y evaluación. 

Importa en mucho el Control Interno, por cuanto las organizaciones se enfrentan a una serie de riesgos que pueden poner en juego el cumplimiento de sus objetivos estratégicos, e incluso generar impactos negativos frente a sus distintos grupos de interés. A su través, se puede establecer un esquema estructurado, que permita ayudar a la alta gerencia a mantenerlos enfocados en la búsqueda de sus objetivos operativos y financieros, mientras la organización opera razonablemente, minimizando sorpresas. Es un proceso que debe ser ejecutado por toda la organización y está diseñado principalmente para proveer una seguridad razonable acerca de los objetivos operacionales de reporte y de cumplimiento de la entidad. 

Uno de los principales modelos de referencia es el Marco COSO, el cual genera una definición común de Control Interno y brinda un modelo estructurado que ayuda a las empresas a encaminarse hacia una implementación efectiva de Control Interno.

Este modelo de control interno está dividido en cinco componentes, además de principios y puntos de foco. Son sus componentes: ambiente de control, evaluación de riesgos, actividades de control, información y comunicación; y, actividades de monitoreo. 

Para poder decir que un SCI se encuentra funcionando bajo el modelo COSO, cada uno de los componentes y principios deben estar presentes y funcionando de manera integrada. Si bien un SCI ayuda a aumentar el nivel de percepción del riesgo de la empresa al interno y al externo, debemos reconocer que también existen limitaciones inherentes a todo sistema como los juicios humanos en la toma de decisiones, fallas humanas o errores, colusión de dos o más personas, entre otros, que también deben ser tomadas en cuenta. La implementación de un sistema de control interno permite fortalecer a las compañías y las impulsa a conseguir sus objetivos, previene pérdidas de recursos, mejora la ética, facilita el aseguramiento de los reportes, incrementa confianza de inversionistas, reduce riesgos y es aplicable independientemente del tamaño o tipo de la organización. *Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría Integral . E.Mail.: jomahevi@gmail.com

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