Periódico El Derecho

Se entiende por cambio cultural o social la transformación que afecta a la cultura y a las instituciones sociales con el paso del tiempo. Las culturas y los grupos sociales cambian, cambio que ha sido demasiado grande a partir de la industrialización, que, si bien nació en una parte de Europa en el siglo XVIII, hay Estados del mundo actual que no han conocido aún este proceso de cambio.

Cambian en primer lugar las sociedades, ya que autogeneran innovaciones en forma de invenciones y de descubrimientos que trasforman la cultura y las instituciones sociales. No obstante, la mayor parte de las sociedades generan internamente una escasa innovación, aunque se transforman porque perfeccionan rasgos culturales que ya poseían con anterioridad.

La transformación más frecuente de las sociedades es la que se produce, generalmente, por la recepción de innovaciones llevadas a cabo en otros grupos humanos. Las sociedades receptoras, una vez comprobado su éxito, se limitan a aceptar estos cambios, añadiendo elementos que permitan el ajuste a la cultura receptora. Cualquier cambio en un elemento de la cultura provoca desajustes que los grupos sociales intentan minimizar y es más grave de lo que pueda suponerse.

Los distintos procesos de cambio a partir de la primera industrialización, han ido alcanzando gradualmente a muchas sociedades, cada vez de forma más intensa. Las sociedades que lideraron la industrialización, fueron también sociedades ligadas al nacimiento del capitalismo, en general. La globalización inducida por todas estas transformaciones en un mundo que, debido a la perfección de los transportes y las comunicaciones, se ha hecho cada vez más pequeño, ha crecido exponencialmente en las últimas centurias.

La réplica de tantos cambios ha dado lugar a una pérdida de la identidad cultural en muchas sociedades. La lengua inglesa se ha convertido en una lengua muy hablada en el mundo, la forma de vestir occidental se ha convertido en la dominante en el mundo, igual que las pautas de las culturas euroamericanas, es ello resultado de pérdida de identidad cultural que llamamos aculturación, que es la recepción de rasgos culturales ajenos en detrimento de los rasgos culturales propios. No es necesario que se produzca una sustitución íntegra o cuasi-íntegra de la cultura de una sociedad. Lo ordinario es la permanencia de los grupos sociales con posterioridad al proceso de aculturación, aunque adoptando una cultura un tanto diferente a la previa.

De otra parte, el resultado de los intensos procesos de cambio acaecidos en el mundo en los últimos siglos tiene el nombre de globalización, que es la interrelación e interdependencia progresiva que se está produciendo entre todas las sociedades del Planeta. Aunque pueda parecer exagerado, no es posible encontrar alguna sociedad en el mundo que se haya mantenido refractaria al proceso globalizador. Las sociedades viven un proceso de unificación cultural, de acuerdo con la planta de las euroamericanas. El proceso, que se inició en el siglo XVII, al socaire del desarrollo capitalista, se evidenció con una fuerza imparable en el siglo XX, debido a la suma de cambios inducidos por las sociedades occidentales.

El crecimiento en la acción de las organizaciones y de las instituciones internacionales, acorde con las necesidades de los propios Estados, ha contribuido a fomentar la globalización en el mundo. Las ventajas de la misma, permitiendo la universalización, por ejemplo, de las comunicaciones gracias al fenómeno de Internet, no atenúan los numerosos inconvenientes relacionados, verbigracia, con el dumping comercial.

Los productores a pequeña escala han conocido un creciente régimen de dificultades que ha provocado el abandono de sus actividades en muchas partes del mundo. Nos lleva lo visto a concluir que independientemente de los cambios universales, importa preservar nuestra cultura, so pena de sucumbir avasallados por prácticas culturales que no nos corresponden y menos nos representan.

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Por editor