JOSÉ MANUEL HERRERA VILLA

Por: José Manuel Herrera Villa*

En síntesis, con base en los argumentos de diferentes economistas que han estudiado el comportamiento reciente de las economías del Tercer Mundo, latinoamericana y Colombia, ha sido posible aportar a desmontar el mito del crecimiento económico desde el campo de la teoría económica. El diagnóstico social que se conoce como era neoliberal, no es prometedor y sirve de sustento para la deconstrucción del discurso del desarrollo por la vía de la deconstrucción. Este crecimiento tiene un precio elevado: mayor desigualdad económica y mayor inestabilidad social, que adicionado a la crisis actual del capitalismo abre una profunda incertidumbre, en el clima histórico social que abre espacios para propuestas como el pos desarrollo.

Vale la pena señalar que con lo dicho de ninguna manera se están negando las potenciales ventajas del crecimiento de las economías, en especial en aquellos países cuya producción general es aún reducida y cuyo problema dista de ser el sobreconsumo y el despilfarro (energía y materia) de los sectores más amplios de la población. No se está desconociendo que en algunos casos es imprescindible alcanzar mayores tasas de crecimiento para trabajar en pro de una distribución más equitativa y de reducciones considerables de la pobreza. Y si bien en estos segmentos poblacionales existen nichos de consumo exagerado, sectores como salud y educación deben crecer, siendo necesario contar con un mayor crecimiento económico socialmente regulado. No es rechazar el crecimiento económico de manera generalizada, pero sí relativizar su importancia, no sólo en las economías y en las políticas, sino regularlo socialmente con base en una amplia participación ciudadana, de la que tanto mercado como Estado quedan sujetos a un mayor control por parte de los ciudadanos en pos de convertir sus componentes en instrumentos al servicio de las personas y las comunidades.

El crecimiento no es la panacea, como tampoco determinante de la idea que existe una relación positiva y automática entre crecimiento económico y otros campos socioeconómicos. La relación crecimiento económico / mejoras sociales no es neutra y mucho menos positiva, pues mayores tasas de crecimiento pueden significar mayores tasas de desigualdad y, por esta vía, más propensión a la pobreza. Por tanto, queda claro así que el acortamiento de la brecha entre ricos y pobres, la erradicación de la pobreza y la superación del desempleo, no pasa tan sólo por el crecimiento económico.

Entre nosotros, el crecimiento ha sido en su mayoría, anti-pobres, al señalar que la relación crecimiento / pobreza no es automática y por lo tanto el crecimiento no puede ser entendido como sinónimo de desarrollo. Nuestro crecimiento económico, desde la apertura y adopción de políticas neoliberales, no es pro-pobres ni ayuda a disminuir los niveles de pobreza. De otra parte, el modelo neoliberal colombiano, privatizando los servicios públicos sin un control riguroso (caso servicios de salud), confiando en reformas tributarias regresivas, desprotegiendo industrias nacionales intensivas en mano de obra apostando por mayor eficiencia en detrimento de la equidad, convirtiendo la estabilidad de precios en el máximo objetivo de la política económica -donde competitividad significa bajos salarios-, ha puesto al interés privado por encima del interés general. agravando la desigualdad y provocado mayor pobreza.

El crecimiento económico no necesariamente aporta a reducciones de la pobreza ni a alterar los patrones desiguales de muchas economías, resulta central, en especial a la hora de pensar alternativas reales al desarrollo, dejar de esperar que el crecimiento lo solucione todo. Todo replanteamiento serio y que busque ser realmente alternativo, debe entonces lograr hacerse al margen de la obsesión por el crecimiento que ha estado en la base del discurso del desarrollo desde sus primeros años de formación y que ha sido, eufemísticamente revitalizado, con el modelo de desarrollo neoliberal. 

* Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría Integral. Formulación y Evaluación de Proyectos de Desarrollo.

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *