Por: José Manuel Herrera Brito

Nuestros partidos políticos culpa han tenido en el no siempre eficiente manejo del Estado. No hay uno que se salve del enjuiciamiento popular y salga bien librado. El llamado es ir tras definidos y positivos cambios, combatir corrupción, impunidad, cinismo gubernamental, malas y peores prácticas políticas y administrativas públicas, entre otras negativas y dañosas connotaciones. Estamos inmersos en una grave crisis de legitimidad, falta de liderazgos, pérdida de confianza y de base social, verdades que nos circundan y por ende debemos y tenemos que resolver, toda vez que preocupan y hay que ocuparnos de lo cual.

Requerimos partidos renovados, abiertos y actuar cierto que tomen los rumbos correctos, se coloquen en la primera línea de combate frente a los grandes retos, reafirmen su fuerza social, su liderazgo político, cumplan con la esperanza de cambio, mostrar su autoridad moral y asumir su papel en la historia democrática del país, a fin de aportar en los propósitos de acompañar los procesos de transformación desde lo local a lo nacional, hacer la política de manera diferente y generar procesos de conciencia social de manera plural y maximizada, donde desde la óptica de visiones convergentes se definan mejores porvenires.

Importa innovar, acercarse más a la base societaria, romper las amarras perniciosas, superar vicios y errores, alejarse de lo dañoso para tomar el sendero que conduce al puerto seguro de la prosperidad, ir en la búsqueda y procura de una auténtica democracia, donde el poder realmente se concentre en el pueblo y no en los intereses de los menos. Donde honestidad y vocación de servicio sean las motivaciones de sus integrantes y no la ambición desmedida por el poder y el dinero qe desvirtúan todo el sentido de la política en su noble concepción.

No se vale seguir replicando vicios, no seguir perdiendo la oportunidad, por demás histórica, de iniciar nuevos derroteros políticos y una mejor organización, para que se conviertan en los canales propicios que lleven a superiores logros democráticos. Es romper aquello de …” robó pero hizo… todos están cortados por la misma tijera… se arropan con la misma manta… elijamos el menos malo”. No. Se trata es de optimizar el nivel de participación ciudadana para escoger a quien mejor nos represente y no quien más dádiva ofrezca. Hay que abrir bien los ojos, analizar, reflexionar e ir tras nuevos derroteros, a fin de ponerle fin a todo lo desueto. Ciudadanía y comunidad requieren ser el centro en la toma de decisiones, una de las formas mejores de avanzar como debe y tiene que ser en contexto y beneficio colectivo. Si los partidos no caminan por es, terminarán naufragando y nuevas prácticas, seguramente no las mejores, como viendo estamos, se apoderarán para peor del fervor popular. 

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