Por: Rafael Robles Solano*

A propósito de una carta compartida y publicada la semana pasada, escrita por el entrañable, pero vilipendiado “gestor de paz”, el sacerdote jesuita FRANCISCO DE ROUX, a quien traigo como ejemplo para el contenido de éste artículo, observamos como en dicho documento, carta dirigida a una ciudadana residente en Cali, allí consigna excelentes reflexiones sobre la situación que atraviesa Colombia, y además deja reflejado en su diagnóstico, su enorme preocupación, frente a las eventuales como necesarias y urgentes medidas que debe tomar el establecimiento y las fuerzas vivas de la Nación, con el objeto de buscar brindar soluciones prontas y a la vista, para sortear la problemática social y económica que estamos padeciendo.

Sin embargo, por causa de la enorme polarización que actualmente nos divide, debemos deplorar qué en muchos sectores políticos y sociales, se estigmaticen sus oportunas y razonables apreciaciones. Lamentablemente la defensa de la estabilidad social, actualmente sucumbe bajo las premisas y mensajes de odio promovidos especialmente por cuenta de aquellos sectores que sienten que sus enormes privilegiosse encuentran en riesgo ante el generalizado descontento de grandes regiones de la población colombiana. Situación que es hábilmente explotada en el presente caso, por la extrema derecha, al dirigir sus mensajes reaccionarios a los simpatizantes de las autodenominadas: gente de bien. Quienes son alarmados ante la inminencia y el supuesto advenimiento en nuestro país de un régimen socialista, o mejor castrochavista, que auspiciado por el pacto de Sao Paulo, pretenden convertir a Colombia en otra Venezuela o Cuba. En consecuencia, nos meten miedo y pánico, para vendernos seguridad con el objeto de que el país, siga en el estado de inequidad que nos agobia.

Es triste ver como se agravia a sectores dedicados a la defensa de los derechos humanos, como se estigmatizan y asesinan a diario gestores y lideres sociales, como se pretende que las investigaciones a cargo de la J.E.P., sean suspendidas y en lo posible, clausuradas o eliminadas, porque según dichos dirigentes, su origen es espurio y atenta contra la estabilidad social y política del gobierno imperante, que de forma inocultable, viene poniendo reparos al si se quiere, mal trecho proceso de paz, suscrito con las antiguas FARC, acuerdos que nunca logró materializar el ilustre predecesor del expresidente Santos.

Regresando al sacerdote Francisco de Roux, este expone de manera imparcial su diagnóstico de la situación que hoy vivimos en Colombia, por ser testigo directo de las enormes fuentes de crisis que observa en poblaciones urbanas y rurales, marginadas de todas las posibilidades para tener acceso a vidas dignas, sin esperanzas de mejorar sus condiciones de discriminación económica y social, que se hallan desesperadas frente a la falta de oportunidades para acceder a un futuro menos degradante como al que ahora, están condenados.  Persona que tiene una visión objetiva, basado en su condición de miembro activo del proceso de paz, se ha reunido con todos los estamentos sociales y políticos del país.  Pero, como ya cité, la gente de bien, resulta ahora catalogándolo y tildándolo de agente al servicio de los enemigos de la patria, porque promueve los consensos, el dialogo y las concertaciones como medio eficaz para deponer las desconfianzas y las acciones violentas surgidas con ocasión del paro nacional, de los desmanes y destrozos a los bienes públicos y privados promovidos por organizaciones delincuenciales, las que desnaturalizaron las reivindicaciones sociales de las protestas. lideresocial@hotmail.com *Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL       

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