Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*
A pocos días de posesionado el nuevo Presidente de la República, Jurista Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, reacciones en positivo revelan que el país empieza a sentir un cambio en el eje mismo de su liderazgo político, económico, cultural, social y ambiental, mismo que se ve reflejado en la distribución del poder nacional; y que para amplios sectores es un reconocimiento y realidad evidente que se ha puesto la mira en regiones que más pronto que tarde deben convertirse en motores principales de desarrollo de la patria.
No se le han puesto límites al cambio, se piensa en potenciar y concentrar en las regiones buena parte de la producción nacional, se anuncia mayor inversión privada, así como el incremento de encuentros empresariales, atraer emprendimientos nacionales e internacionales, captación de inversiones industriales, como señales de una economía que debe expandirse y encantar nuevas inversiones.
Transformaciones las anunciadas que también empiezan a alcanzar al ámbito académico y cultural con el incremento de la capacidad de investigación, la ampliación de la infraestructura y el fortalecimiento de presencia internacional en dichas asignaturas, con la llegada de importantes eventos culturales que reflejarán sin duda y con diferencia una dinámica intelectual para acompañar así el crecimiento económico. Igualmente, se insiste en la diversidad que contenemos, en la apertura de mayores oportunidades de trabajo, educación y emprendimiento, toda vez que la diversidad también supone enormes desafíos en educación, salud, transporte y planificación urbana, lo que al mismo tiempo constituye una gran fortaleza.
Se ha generado el desplazamiento gradual del centro de gravedad político del país; y, paradójicamente, quienes durante años criticaron el regionalismo hoy recurren a él para defender espacios tradicionales de influencia y fortalecer los liderazgos en los ámbitos territoriales, lo que debe encontrar positivas respuestas si sus dirigentes optan por no desperdiciar esta oportunidad histórica que tienen frente a sí, ya que el crecimiento económico no garantiza liderazgo político, pero si lo consolida cuando existe la capacidad de construir una visión que trascienda el propio territorio.
Regiones que deben entenderse y entender que están ante nuevos rumbos y saber que ello les impone hospitalidad, productividad y trabajo, puesto que más allá del contexto político, es idea que contiene el poderoso principio que desde sus senos pueden construirse liderazgos nacionales no desde la confrontación, sino desde la integración; de ahí que en lugar de cerrar puertas, deben seguir presentándose como el espacio territorial que recibe a quienes buscan oportunidades para progresar, sin importar el lugar de origen.
Conduce lo cual a que debemos empezar a responden a realidades distintas, alcanzar etapas diferentes de desarrollo, defender a más de los intereses regionales, los de orden macro y ofrecer al país propuestas nacionales de crecimiento soportadas en la producción, la industrialización, la inversión, la ciencia, la tecnología, la innovación y la inclusión.
No en vano sabemos que todo cambio, que toda transición de liderazgo genera resistencias, como hemos visto a través de la historia de la humanidad que ha ocurrido en la economía, en la demografía y ahora comienza a observarse en la política, razón por la que todas las regiones deben darse a la tarea de aspirar a conducir ese proceso, comprender que el liderazgo no se impone, se construye convocando; y, que no basta ni suficiente es ser como región uno de los principales motores económico del país, sino que deben convertirse en espacios donde todos los colombianos se sientan representados. Cuando ello suceda, seguro estoy que pasar de los liderazgos regionales a uno nacional ya no serpa una aspiración, sino una feliz consecuencia natural de la historia, y ello lo espera la patria, lo entenderán las generaciones presentes y lo disfrutaran en manera perfecta las generaciones por venir.
*Abogado. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Maestría en Derecho Público. Columnista

