Jose Guillermo Claros Penna- Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado.

Por: José Guillermo Claros Penna*

Tenemos como caqueteños que ponernos decididamente en la tarea, indeclinable e irrenunciable en mi parecer, de pensar y repensar nuestro integral desarrollo nacional, dejar de lado todo lo que pueda imponer límites mentales, menos hoy que para todos los efectos vivimos en un mundo globalizado,  y seguir construyéndonos sobre nuestras ventajas, oportunidades y fortalezas. No más aquello que nos consideren y considerarnos un departamento pobre cuando en esencia no lo somos y dependiente, porque en mi concepto así lo hemos aceptado, pudiendo no serlo y tenemos como quitarnos de encima ese peso que cual remora llevamos en nuestros hombros.

No más condicionamientos por favor, empecemos a tomar decisiones de fondo sobre la base de nuestras propias realidades, necesidades y prioridades, luchar por lo nuestro desde la argumentación inteligente, mostrarnos, planear, proyectar, prospectar, exigir, ser estratégicos, en la certeza que de así actuar, más temprano que tarde y más pronto que después empezaremos a ser tenidos en cuenta y a escalar posiciones en los indicadores de desarrollo.

Interesa sobremanera pensando en los intereses superiores del departamento, robustecer los que bien y mejor tenemos, a la par de focalizarnos en nuevos y productivos horizontes, crear riqueza, construir sostenibilidad, impulsar empleo y trabajo, emprender, atraer la inversión privada nacional y extranjera, hacer propios conocimiento, creatividad e innovación; entender y comprender que el desarrollo tenemos que generarlo nosotros y hacernos un válido eje de la economía en la región.

Ser un departamento rico y permanecer en la riqueza vale la pena, evita estar de Lázaro en las altas instancia oficiales mendigando favores, importando sí, reclamar derechos. Generar riqueza nos permitirá mejores servicios públicos, brindar oportunidades a las generaciones por venir, transformar nuestro territorio, aprovechar las ventajas comparativas y competitivas que tenemos en distintos sectores, hacer conciencia que bien podemos utilizar nuestras fortalezas como palancas y convertirlas en impulsores de desarrollo departamental, regional y nacional.

Tenemos activos extraordinarios que ya quisieran otros departamentos y regiones, grandiosa es nuestra diversidad territorial que nos da una importante ventaja competitiva. Tenemos cultivos, como explotar a tope el turismo, inmensidad cultural, biodiversidad, talento humano y una ubicación estratégica de privilegio, lo que debe llevarnos a comprender nuestro lugar en Colombia, Suramérica y en todo el planeta.

Conveniente es a todas luces relacionarnos más entre nosotros mismos, abatir las barreras culturales que puedan existir o surgir, así como los problemas de comunicación que obstaculizan y limitan tanto el constructo como la consolidación de un proyecto regional compartido, ya que si queremos ser un departamento ganador necesitamos reconocernos en nuestra diversidad para luego, con sólidas bases y suficiente fundamentación, proyectarnos hacia afuera.

Ayuda en esto y mucho, además de una coherente y adecuada estrategia económica, lo que en el marco educativo pueda hacerse, para así responder en mejor forma y manera a esa visión, en lo que inmerso deben estar las vocaciones productivas del departamento y la región, camino que beneficiará y agregará valor a las generaciones presente y futura. Atenderse igualmente deben seguridad y legalidad; más, por cuanto en varias y amplias latitudes del departamento, la imposición de la delincuencia común y organizada de distinta naturaleza, origen, propósitos y las economías ilegales superan con creces la fuerza del Estado; y, bien sabemos que sin seguridad no hay inversión, sin justicia desaparece la confianza y sin infraestructura la competitividad es ilusión y fantasía, lo que entorpece los tiempos para la paz, requerida de un control territorial efectivo y de una presencia estatal día tras día.

Nuestro desarrollo social, humano, progreso, crecimiento económico, bienestar e integral prosperidad, debemos construirlo dese un modelo interno que responda como antes anotamos a las propias realidades, necesidades y prioridades, en dirección a fortalecer simultáneamente, ya lo dijimos, las dimensiones humanas, sociales, políticas, económicas, ética y ambiental, lo mismo que saber que la riqueza debemos producirla respetando  lo ambiental, promoviendo lo formal, avalando sustentabilidad y sostenibilidad y condenando toda actividad de explotación ilegal  productiva que arrasa ecosistemas y beneficia a organizaciones criminales económica y logísticamente entre otros apoyos. 

*Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado. Master en Derecho Público. Candidato a Doctor en Derecho. Columnista  

¿Cómo le pareció el artículo?
+1
1
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *