Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*
No hay periódico ni noticiario en el país que no hable del desmadre del orden público en el que nos encontramos, asesinatos, secuestros, latrocinios, taponamiento de vías, incendio de automotores públicos y privados a la vista de todos, asalto a entidades oficiales, enfrentamientos con la fuerza pública, como si en guerra estuviéramos, o de pronto tal vez sí, pero la vamos perdiendo, porque la delincuencia organizada cada día controla mayor territorio en nuestra amada Colombia.
Importa e importará siempre, sin descuidar hablar de lo demás en un mundo globalizado donde todo afecta todo,, pero yo quiero hablar de nosotros, inmersos como estamos, además de todo, en una crisis galopante donde violencia, corrupción, y delincuencia generalizada se alimentan todos los días de la impunidad.
Muchos han sido, son y de no ponerle coto a la situación, los homicidios dolosos, los feminicidios y demás otras barbaridades que a diario se cometen, aparte delos delitos que la corrupción entraña, y que el gobierno pretende disfrazar cambiando la manera de medir para justificar una reducción en la cifra de delitos en todos los órdenes; ejemplo de ello, los homicidios, de tal manera que ahora han incrementado las muertes por causas no determinadas y llama la atención el aumento en la lista de desaparecidos en la misma proporción en que bajó la de homicidios, lo que no hace más que mostrar la indolencia del gobierno, para quienes lo más importante es la propaganda, por lo que no les importa maquillar los guarismos; y eso que no tenemos en cuenta en lo cual los fallecimientos por falta de medicamentos y de atención hospitalaria oportuna, lo que en mucho golpea a los pobres y habitantes de zonas marginadas; como tampoco tenemos en cuenta aquí las muertes que la corrupción, las ocurrencias, la imprevisión, la improvisación y la ignorancia ocasionan, las desapariciones, tema doloroso y vergonzoso para nosotros los colombianos.
Muertas en gran medida que pudieron evitarse si el partido de gobierno hubiera cumplido sus compromisos de seguir manteniendo nuestro sistema de salud, sin los embelecos absurdos de reformas fallidas que lo han llevado al colapso, lo han destruido en lugar de mejorarlo, no acabó con la corrupción como ofreció y sí se incrementó, de manera más que alarmante. Llegaron al poder con esas promesas y ninguna ha sido cumplida para infortunio del país.
*Jurista. Especializado en Derecho Laboral. Derecho Penal. Docente Universitario. Conferencista. Panelista. Columnista

