Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*
Es de entender que un verdadero político, estructural y básicamente, es una persona que se dedica a los intereses públicos en general y en las sociedades democráticas participa con su opinión, filosofía política, voto, participación y capacidades mejores en las decisiones que se han de tomar para organizar todo lo que ver tenga con los intereses públicos, siendo varios los niveles de participación en la política de las sociedades, tal como el ámbito local, vale decir el más cercano al lugar de residencia de los ciudadanos. En los más de los países el ordenamiento jurídico considera a los políticos elegidos o nombrados, como representantes del pueblo en el mantenimiento, gestión y administración de los recursos públicos, ordenamiento que considera que un político debe velar por el interés general de los ciudadanos y mantenerse dentro de una ética profesional de servicio al pueblo y no hacia sí mismo.
Normalmente salen de asociaciones, grupos de interés, partidos políticos u órganos estructurales de la sociedad en la que desarrollen su actividad profesional, a efecto de intentar lograr que sus ideas sobre la organización del bien público se realice conforme lo entienden de forma partidista, y en el mejor de los sentidos, como una ciencia social; además de entender que el pensamiento político debe ser ese conjunto de ideas y reflexiones desarrolladas a lo largo de la historia para analizar el poder, la autoridad y las formas de gobierno, enmarcado lo cual en características tales como una forma de reflexionar sobre la organización de la sociedad; explorar ideas y escritos sobre política; manejar conceptos como democracia, libertad, constitucionalismo y obligación política; desarrollarlas en el contexto de la filosofía moderna y contemporánea; y, promover enfoques interdisciplinarios que incluyan la relación entre filosofía / derecho y filosofía / literatura.
Es en consecuencia el pensamiento político, el referido a la exploración de ideas y escritos sobre política, incluidos conceptos como democracia, libertad, constitucionalismo y obligación política; subdisciplina de la historia que comparte puntos en común con la filosofía, la ciencia política, la historia intelectual y otras disciplinas. Modernamente hablando, aborda una serie de cuestiones pertinentes a la era moderna, como la fundación y la autoridad del Estado, la naturaleza de los derechos individuales, las bases de los ideales políticos de libertad, igualdad y justicia, entre otras consideraciones que han sido estudiadas a través de los tiempos.
Las otra cara de la moneda, y son los más, es la que nos presenta a los políticos Charlatanes (politiqueros), de los que estamos rodeados, quienes no hacen sino hablar más de la cuenta, indiscretos, insustanciales, parlanchines, loros, que entre sus decires manifiestan ser los mejores y con algarabía hablan de sus habilidades, siempre inexistentes. Puros vendedores de humo, de ilusiones, sin fondo, sin estructura mental, efusivos, locuaces, volubles, parlanchines de elocuente fluido sin esencia, chismosos, labios sueltos, multilocuentes, verbo hábil, pero en definitiva engaña bobos que convences con afirmaciones falsas, como ser de primera condición, fingen poseer los conocimientos necesarios para el manejo de la cosa pública a pesar de carecer de ellos, nunca expresan respuestas directas a los cuestionamientos o preguntas que se les hacen, se disfrazan de honestos, justos y equitativos con las personas, amén de carecer de visiones ciertas y no tener grandeza, jerarquía ni dimensión alguna; sie3ndo además falsos, engañosos, farsantes, nada sinceros, mentirosos y de remate pretenciosos, colmo de colmos.
No entienden que la política es algo serio, contundente, edificante, constructivo, merecedora de atención en la que se abordan con circunspección y prudencia los asuntos públicos, ojalá soportados como en otroras calendas y de manera articulada en lo ético, moral, justo, equitativo, complementario, recíproco, inherente, consistente, congruente, correlativo: aportes de filosofía política que derivó con el tiempo, en doctrina amalgamada al humanismo en el Renacimiento, para culminar en la creación de instituciones, lo que conocemos como Ilustración en la segunda mitad del S XVIII, lo que sufrió distorsión ideológica en el S XIX.
Se ha encasillado el pensamiento, lo que lleva al desentendimiento, al desacuerdo y a la falta de ideas valiosas. Se llega a los cargos sin honor ni dignidad, más si con estupideces múltiples. que dañan al ciudadano y no permite homogenizar los sentimientos. Se deteriora lo político es su más esencial virtud, que es aunar teoría y realidad. Somos torpes en la operación política, misma que debe hermanar medios y fines. No tienen en cuanta ni les interesa ser conscientes respecto que los resultados siempre pueden ser evaluados, que la posibilidad de corregir es efímera y que si no se percibe con objetividad, vamos directo a equivocarnos.
Tampoco entienden que hay que basarse permanentemente en el principio de la realidad, que muchas son las Patologías que nos agobian con perversión, tales como demagogia, imprevisión irresponsabilidad, falta de compromiso, improvisación, que deben ser atacadas a fondo. Se trata y tratara siempre de saber leer el momento actual como requisito sine que non para tomar decisiones oportunas, reformar en beneficio de la gente, tener humanidad, liderazgo y grandeza espiritual.
Estamos viviendo momentos de dificultad, lo que llevarnos debe conducimos con orden y con apego a los valores que desde hace siglos han inspirado a las repúblicas democráticas o seguimos cayendo en la barbarie y en el avasallamiento de nuestros fundamentales derechos, razones de peso por las que importa sumar la cultura a nuestras actividades diarias, hacer pedagogía social, que cada campaña sea una oportunidad para enraizarnos doctrinalmente, que no ideológicamente, puesto que doctrina es la acción de enseñar los conocimientos adquiridos.
*Abogado. Columnista. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Magister en Derecho Público. saulherrera.h@gmail.com
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