Por: Nicola Stornelli García*
El tema es mucho más delicado y todos se han ido por las ramas o por las redes sociales, mejor. Estamos hablando es de qué sociedad queremos.
Hace mucho rato me pronuncié acerca del Zero Rating, antes de todo lo provocado por un fallo de la Corte Constitucional, por una demanda de la ONG El Veinte, sobre la inconstitucionalidad del artículo 56 del PND (Ley 1450 de 2011) del mandato de Juan Manuel Santos, que le permitió a operadores de internet “hacer ofertas según necesidades de los segmentos de mercado o de sus usuarios de acuerdo con sus perfiles de uso y consumo, lo cual no se entenderá como discriminación” y que implica, en esencia, ofrecer planes de datos en los que, en apariencia, hay ciertas apps gratuitas (política comercial y discriminatoria), aprovechada por Meta, la empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, de manera abusiva en muchos países, hasta el punto que hoy somos una sociedad ‘facebukiada
No ha ayudado mucho para el debate, la actitud sobrada y arrogante de Ana María Bejarano de la organización El Veinte. Ha sido más ponderada y analítica amén de propositiva la participación del colectivo DeJusticia, que dirige el afamado PhD Rodrigo Uprimmy y que cuenta con las luces de la muy destacada profesora Vivian Newman
¿El Zero Rating se aplica solo en Colombia? No. Los detractores de la doctora Bejarano no han sido objetivos y había que comenzar por ahí. El Zero Rating no se lo inventaron América Móvil y Claro Colombia y ninguno de los operadores que ofrece planes con aplicaciones gratuitas. Movistar está ofreciendo un plan con Perplexity Pro, una IAG. A mí me parece del carajo que alguien pueda tener esa aplicación en su versión premium sin pagar un peso, pero el principio de Neutralidad en la Red implica que no debe haber favoritismo para ninguna aplicación o sitio web.
No se conoce el fallo completo y como dice DeJusticia, la Corte Constitucional tiene una oportunidad de oro, por todo el exacerbado debate que provocó un simple comunicado, para modular el fallo y no provocar una Brecha Digital mayor porque lo que si es cierto, es que esa política favorecía a las personas de bajos ingresos que trabajan o estudian por WhasApp y que tener esa aplicación “gratis” le bajaba los costos a los pagos semanales, diarios o mensuales de datos.
También, hay muchos pequeños negocios, mipymes, que se favorecían con las aplicaciones de Meta porque son las utilizadas para el marketing y la venta directa. Entonces, doctora Bejarano, acepte, con tolerancia intelectual y académica, que si bien, en principio, lo buscado es de ley, la ley debe ser equitativa y contar con todas las aristas de una situación o problema para no afectar a los más desfavorecidos con un fallo judicial.
Para quienes han criticado a El Veinte por encontrar a Google entre sus portantes El tema es mucho más delicado y todos se han ido por las ramas o por las redes sociales, mejor. Aquí de lo que se está hablando es de qué sociedad queremos. Una sociedad ‘facebukiada’, marginados digitales, zombis digitales, dedicados al ‘scrolling’ infinito, cerebros podridos.
Todo eso no ha hecho más que polarizar nuestra sociedad, en el mundo entero y crear mayores desigualdades e inequidades. Todo el planeta vivió la Gran Reconfiguración de la que habla Jonathan Haidt en su libro ‘La generación ansiosa’ y El actual gobierno arrancó con el grandilocuente y utópico deseo de convertirnos en una Sociedad del Conocimiento y ha terminado siendo la antípoda de lo que debería ser un evangelizador o un líder que nos quiera llevar a dicha Sociedad del Conocimiento. Hoy estamos más divididos y polarizados y no hemos disminuido el analfabetismo total, ni el funcional y mucho menos el digital.
El problema es quién determina lo que quiere consumir la gente o qué es lo que más consume la gente y ahí es donde vienen los dolores de cabeza. ¿Sería bueno que hubiera acceso a aplicaciones de estudio dadas por el Estado? Claro. Pero el Estado es miope y está influenciado por sus protagonistas que, en muchos casos, cada uno defiende su sectorial y sus intereses con visiones sesgadas por sus propios aprendizajes y experiencias, en un mundo que le ha ofrecido esto o aquello como bueno para cerrar la brecha digital.
*Comunicador Social – Periodista
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