Omar Escobar Economista

Ec. Esp. Omar Escobar

El liderazgo del Papa Francisco se destacó por su visión respecto a la justicia social, al desarrollo sostenible y sobre todo respecto a la crítica al capitalismo deshumanizado. Abogó por una trasformación del sistema económico actual hacia uno más humano, justo y sostenible. Desde el Vaticano promovió la iniciativa “la economía de Francisco” respaldado y estudiado por un grupo de economistas, emprendedores y jóvenes líderes para repensar el sistema económico desde una perspectiva ética. 

Su pensamiento, es una afrenta contra líderes como Trump y los sistemas dictatoriales, por tanto, su muerte despierta dudas sobre la continuidad de su legado. Los países con economías emergentes con tendencia a proyectos comunitarios, políticas de inclusión se debe a esa influencia.  La idea de modelos alternativos de economía que ponen en el centro al ser humano, no al capital, contrasta con las economías anglosajonas con gran poder de dominio, por tanto, su ausencia puede debilitar el respaldo simbólico que muchos líderes mundiales recibían, lo cual afectará el compromiso ético de políticos y empresarios. Esto no significa la caída de las economías pero si puede afectar la aplicación del compromiso ético y social en la política y en la empresa, así como en la promoción de emprendimientos sociales, culturales, inclusivos y ambientales. Cabe anotar, como Francisco había logrado captar el apoyo financiero de sectores progresistas dentro y fuera de la Iglesia, especialmente por su compromiso con el medioambiente. Un cambio de esa visión,  altera esos apoyos, condicionando el tipo de proyectos que reciba financiamiento, desde misiones humanitarias hasta iniciativas de educación o salud.

El papa Francisco cuestionó la acumulación sin límites y defendió una empresa con propósitos no solo económicos sino sociales. Clave para que las compañías internacionales adoptarán modelos de negocios sostenibles. De no continuar, Trump vencerá sobre el legado y más aún, America Latina y demás países emergentes, quedarán en desequilibrio geopolítico.

Además de cuestionar el modelo capitalista salvaje, criticó la especulación financiera y exigió a las potencias del mundo una mayor equidad fiscal y ambiental, también los hizo a nivel interno, en su pontificado impulsó una agenda de austeridad y transparencia financiera. Según sus biógrafos, redujo privilegios dentro de la curia, intentó sanear las cuentas del Instituto para las Obras de Religión (el banco del Vaticano) y enfrentó escándalos de corrupción que, por décadas, erosionaron la confianza en la administración vaticana. Este tipo de hechos concuerdan con una persona comprometida con su verbo pero molestó a una fracción de sus cardenales.

La elección de un nuevo Papa, contrario a Francisco, podría traer cambios en las relaciones internacionales, en las inversiones y las relaciones de poder entre países desarrollados frente a los emergentes. Si bien el Vaticano no influye de manera directa en la dinámica de los mercados, sí es un actor de gran influencia diplomática por tanto, influyente en las políticas globales a través de su red diplomática y de cooperación con donantes, fundaciones privadas, que, aunque discreta, conecta millones de euros, cientos de instituciones en el mundo y decisiones con impacto global. El perfil del nuevo papa podría redefinir otros rumbos: ¿se consolidará la línea reformista de Francisco o volverá una figura alineada a las actuales corrientes conservadoras del mundo anglo?

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