Jose-Luis-Diaz-Granados -Periodista Cultural. Escritor. Ensayista.

Por: José Luis Díaz-Granados V.*

Querido Luis:

Luis Fayad escritor y poeta colombiano de ascendencia libanesa. Fotografía: Jindřich Nosek (NoJin) 2019.

Me atrevo a afirmar que hoy se fue nuestro último padre literario (tuyo y mío): Mario Vargas Llosa. 

Ya no hay para nosotros más maestros contemporáneos, solo somos ya nosotros, sin más padres ni maestros mágicos como los que nos hicieron escribir esos   propios e irrepetibles cuadernos de navegación a lo largo de más de 60 años de incansable labor escritural.

En los recreos del colegio en 1961 y 1962, habíamos coincidido en la admiración por la fulgurante personalidad literaria de Gabriel García Márquez, un escritor de 33 años, casi completamente desconocido en el mundo literario colombiano, y nosotros hablábamos con mucha solidez, en esa etapa febril e inmadura, sobre su obra, aún en formación.

Pero nunca olvidaré «aquella tarde remota» de 1963 cuando entramos a la librería Distribuidoras Unidas de Colombia, paseo que solíamos hacer por lo menos una vez por semana en la carrera 7a., con calle 22, y quedamos deslumbrados ante un plegable donde se anunciaba la inminente llegada de la primera novela de un joven peruano de 26 años, llamado Mario Vargas Llosa, de rostro adusto y «bigotico de mosquetero», titulada La ciudad y los perros, pero antes llamada La morada del héroe y Los impostores…

Gracias a esa inicial lectura de su novela de iniciación —de los años 50, urbana, andina, transgresora, experimental y profundamente humana— pudimos escarbar grutas insondables de la travesía terrestre y al mismo tiempo descifrar los más impenetrables recursos secretos de la escritura narrativa.

Esta carta podría extenderse infinitamente evocando tantos momentos felices y tantas instantáneas difíciles y duras en el oficio que asumimos desde tan remota precocidad y audacia adolescente.

Pero basta saber que Mario Vargas Llosa —junto al genial fabulista de Macondo, nuestro Gabo total, junto a tantos maestros clásicos en todos los tiempos, pero especialmente, junto a Borges y Rulfo, Julio Cortázar y Carlos Fuentes— fue siempre con nosotros amable, afectuoso y receptivo en lo personal, en momentos diferentes y geografías distintas, y a quien siempre le agradecimos su insuperable grandeza como novelista, cuentista y dramaturgo, y sus luminosos y reveladores ensayos literarios a los que tanto les debemos por su sabiduría y su indeleble deleite estético.

Sé que en pocos días, querido Luis, prolongaremos este diálogo inacabable que comenzamos alguna vez en un patio del barrio Palermo, durante el justo homenaje que la Feria del Libro de Bogotá te prodigará con motivo de tus fecundos 80 años de vida y los más de 60 de labor literaria.

Tuyo, siempre, JOSÉ LUIS. 

*Periodista Cultural. Poeta. Escritor. Conferencista. Prologuista. Premio Nacional e Internacional de Poesía y Novela. Conferenciante.

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