Espejo de Claude (1775-1780) The Victoria & Albert Museum, Londres

Por: Fernando S. Carrascosa*

A finales del siglo XVIII, artistas y viajeros adoptaron el espejo de Claude para observar la naturaleza de espaldas a ella, creando un fenómeno estético que transformó la representación del paisaje y sus colores. Durante el siglo XVII, el pintor Claude Lorrain, nacido en el Ducado de Lorena, perteneciente a la actual Francia, y adscrito al movimiento del clasicismo, recorrió gran parte de la geografía europea, especialmente la zona de Italia, desarrollando una prolífica obra en la que predominaron las pinturas paisajísticas. Sus representaciones artísticas de las ruinas romanas se hicieron muy conocidas en Inglaterra a partir del siglo XVIII, gracias a una utilización de la luz solar cálida y natural, que solía situar en medio de las escenas gracias a delicados amaneceres y atardeceres. La técnica paisajística de Claude Lorrain obtuvo una nueva dimensión hacia la segunda mitad del siglo XVIII, a partir de la popularización del conocido como espejo de Claude por parte del poeta lakista y prerromántico Thomas Gray, quien escribió sobre sus ventajas en su diario de viajes ‘Recorrido por el Distrito de los Lagos’, que fue publicado de manera póstuma en 1775, cuatro años después de su muerte.

¿Qué era realmente el espejo de Claude? El artefacto en cuestión, llamado espejo de Claude en honor al pintor lorenés, se trataba de un pequeño espejo tintado y de curvatura ligeramente convexa que habitualmente se encontraban dispuestos en un estuche, y que eran utilizados tanto por artistas principiantes, como por excursionistas o amantes de la naturaleza, con la finalidad de poder visualizar un efecto en su reflejo que resaltaba el paisaje observado y suavizaba los colores, dotándolo de un magnífico encanto pictórico.

Para utilizarlo simplemente había que colocarse dando la espalda al paisaje que se quería observar, sujetar el espejo en la mano con el brazo extendido y levantarlo por encima de la cabeza, de tal modo que el usuario pudiese recibir el reflejo en él, adoptando una característica postura. Muchos pintores paisajistas de Inglaterra recurrieron al espejo de Claude para realizar estudios previos de las obras que querían emprender, ayudándose de ellos para captar la suavidad de la luz natural y conseguir resultados parecidos a las famosas obras de Claude Lorrain.

Algunos de ellos, también utilizaron unas lentes transparentes de diferentes colores que se colocaban superponiéndose encima del espejo y que otorgaban al reflejo unas tonalidades más frías o cálidas según conviniera, de tal manera que el artista podría hacerse una idea de la apariencia que tendría el paisaje en otra estación del año diferente, funcionando como un arcaico precursor de los famosos filtros de Instagram, pero enfocados a los turistas de la época.

Repercusión en la sociedad de finales del siglo XVIII. El espejo de Claude promovió una imagen romántica de la naturaleza salvaje que fue adoptada por el género estético de lo pintoresco, siendo defendida por algunos de sus más ilustres representantes como el artista y sacerdote británico William Gilpin. Por otra parte, su enorme popularidad hizo que tanto excursionistas como artistas principiantes fueran encontrados de manera recurrente observando los maravillosos paisajes de espaldas a ellos, en una incomprensible estampa que fue motivo de chanza por parte de los detractores del artefacto. 

*Periodista. Máster en Crítica de Comunicación Cultural. Redactor. Escritor. Columnista

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