Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

La seguridad urbana y rural en todo el país requiere de manera importante y urgente de planes integrales y totalizadores en meta de mejoramiento permanente y continuo, que nos determinen una seguridad cierta, en lo que importante sea que las administraciones, desde lo local a lo nacional tengan planes que integren el pie de fuerza de la Policía, inteligencia para atacar el crimen organizado de raíz y participación ciudadana activa que involucre la responsabilidad de todos los sectores y ser además de adecuados, creíbles y ejecutables en su conjunto camino a generar estabilidad.

Es fundamental en esto de la seguridad ciudadana que la información sea objetiva, la cual junto con la percepción ciudadana funjan como aspectos definitivos al momento de estudiar y analizar a fondo el comportamiento de la seguridad en los territorios del país urbanos y rurales, ya que cuando se registran hechos con alta incidencia mediática es positivo que los ciudadanos conozcan la situación de su diario vivir y que la percepción de inseguridad se produzca sólo cuando de hechos aislados se trate, lo que no obsta para que no se caiga en relajamiento y se tomen sí, como debe y tiene que ser, conciencia plena, a la par de todas las medidas de seguridad que pertinentes sean. 

Ruralmente hablando, debe tenerse en cuenta la creciente cifra de asesinatos contra una serie de personas, líderes y dirigentes sociales algunos, lo que atenta contra los derechos fundamentales y políticos. Según la Defensoría del Pueblo, durante este año la violencia por parte de grupos armados ilegales ha sido muy representativa en distintos departamentos del país, entre ellos, Cauca, Nariño, Putumayo, Antioquia, Chocó y Norte de Santander, lo que se ha agravado con la triple emergencia sanitaria, económica y social que aún padecemos. Lo referido, lleva en manera importante a reflexionar acerca de si verdaderamente estamos interesados en construir y consolidar tranquilidad ciudadana, o propiciando otros intereses.

Esta serie de situaciones, variables y circunstancias indican la necesidad de intervención por parte de la academia; que, si bien no es un todo constante de la opinión pública, tendría en ella una grande como importante influencia, ya que ayudaría a mostrar una información estudiada y analizada a la ciudadanía en particular y comunidad en general, lo que contribuye a tener una información adecuada con elementos verificables respecto de lo que oficialmente se manifieste.

Ayudará igualmente, impulsar encuentros de debate y demás otras actividades de orden académico, que aporten y contribuyan a mirar desde distintas perspectivas los asuntos de múltiples causas y dimensiones que entraña la seguridad, ese valor real y verdaderamente fundante que amerita toda la atención debida, so pena de verla salida de madre y en camino a generar consecuencias funestas de impredecibles e irreversibles consecuencias, y no es ello lo que se quiere, toda vez que es este un país que ávido está de consolidar la tranquilidad ciudadana en todas sus positivas manifestaciones. rubénceballos56@gmail.com *Jurista

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