Rubén Darío Ceballos Mendoza

Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

Como región y país en contexto de unidad y poder real para dichas entidades territoriales, conviene provocar emociones que jalonen progreso, estimular la imaginación, activar la esperanza y proseguir conjuntamente, enhiestos y sin temores por sendas ciertas de bienestar y prosperidad. Conectarnos desde la realidad y las propias necesidades con las razones, fortaleza, voluntad y decisión de todos sin excepción, que bien conducidas hacia unos mismos objetivos generan las fuerzas colectivas que requerimos en nuestros propósitos. Somos parte de algún municipio, departamento y región en donde están nuestro origen, identidad y con los que debe asistirnos sentimientos de pertenencia.

Región es lo que somos, tenemos y sabemos, es la fortaleza de nuestros valores y la potencia de las tradiciones. Son igualmente escenarios perfectos de diversidad, pluralidad y nos enseñan que lo diferente en vez de limitarnos debe impulsarnos a la cohesión. Un país se hace fuerte cuando es consciente y reconoce la variedad regional de su territorio y a partir de ellas amalgama su potencial individual a través de la unidad.

Somos un país de regiones que esta llamado en manera importante y urgente a cohesionarnos, integrarnos, ser inclusivos, equitativos, solidarios, para buscar y procurar afanosamente progreso, desarrollo. Caminar en la superación de nuestros problemas que no son pocos. Es rescatar en unidad y para bien la región a partir de ideas, compromiso y acción sociales. Cambio, transformación, poder, unidad, progreso, bienestar, prosperidad, equidad, contienen la fuerza de lo que debe contenernos para transitar de la crítica a la acción, de la idea a la realidad y de la intención a la ejecución.

Hoy por hoy dadas las actuales circunstancias patrias, se impone la transparencia, poner las cartas sobre la mesa y toda la carne en el asador, concitarnos, concurrir, convocarnos, escucharnos, unirnos, trabajar conjuntamente, converger, consolidarnos como sociedad, reconocernos en el otro, pasar de la violencia al respeto, a la participación activa, a la propuesta seria y viable. Progresar con valores, virtudes y buenas acciones. Alejarnos de vicios, trapisondas, tráficos de influencias, corrupción y corruptela.

No más dilaciones. Hora es ya de invocar la conciencia social nacional, generar un encuentro de voluntades. Trabajar por el país. Estar con los mejores. Gobernar para todos sin exclusiones ninguna, lo que es reto y desafío. Nuestros municipios, departamentos, regiones y país esperan lo mejor de todos para avanzar en la unidad que nos merecemos en ruta a ser y consolidarnos como una mejor sociedad por encima de mezquindades.

Rubén Darío Ceballos Mendoza. Jurista rubenceballos56@gmail.com

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