MÉDICO HERNANDO RAFAEL PACIFIC GNECCO

Por: Hernando Pacific Gnecco*

Es muy probable que hace más de 50.000 años nuestros ancestros se comunicaran a señas y gruñidos en simultánea. Lenguaje son muchas cosas; todas las especies se comunican, pero el lenguaje verbal es algo único, propio de los humanos. Permite interactuar con otras personas, narrar historias, transmitir conocimientos o guardar memorias. Es flexible, evolutivo y omnipresente.

No sabemos cuándo, cómo ni dónde se originó el lenguaje verbal; quizás los primeros idiomas estructurados aparecieron en Babilonia o Egipto; tal vez los neandertales fueron los primeros en hablar a partir de preadaptaciones en los primates. Lo cierto es que, desde la aparición de la vocalización, la humanidad experimentó un progreso permanente que se potenció cuando se pudieron transformar sonidos en grafismos. Aparecía la escritura y, con ella, la transmisión de información. La tradición oral dio paso al conocimiento consolidado en la escritura; dice Harari que con la revolución cognitiva se pudieron construir narrativas (religión, nación, dinero) que llevaron a la organización social y al predominio de la especie humana en la tierra. Tal es el poder del lenguaje.

¿Y qué es el lenguaje? Se trata de un sistema de comunicación estructurado, que tiene unos principios formales y determinadas reglas. Hay varios tipos de comunicación, verbales y no verbales. En materia de comunicación verbal existen las estructuras y secuencias sonoras, así como el lenguaje paraverbal (pausas, acentos, silencios y otras expresiones), apoyo con los signos gráficos (escritura) y el lenguaje no verbal (señas, posturas, mirada, etc.). Los lenguajes formales, construcciones humanas, se usan en asuntos tan disimiles como la música, la literatura, las matemáticas, programación de computadores y otras disciplinas. Estas estructuras se comparten con el lenguaje humano natural. Y, a su vez, el lenguaje lo utilizan otras especies con áreas cerebrales (corticales) desarrolladas como los monos o los cetáceos, pero también especies aves, elefantes, perros, gatos o equinos, las cuales tienen formas complejas de comunicación relativamente parecidas al lenguaje humano.

Desde el punto de vista fisiológico, para hablar se requiere control de la respiración para emitir sonidos, control del diafragma (muchísimo más inervado que el de otras especies) desde los nervios que parten de una médula espinal más gruesa y una columna vertebral más ancha que las demás especies; además, el desarrollo del tracto vocal, particularmente las cuerdas. Esto se correlaciona con la capacidad de dirigir la mirada, o dirigir la atención de otra persona a un objeto específico para lograr una debida comunicación. A esto se suma el crecimiento del cerebro y la capacidad de la memoria, así como la capacidad de aprendizaje. Probablemente los primeros lenguajes se apoyaban en gruñidos y señas, tal como lo hacen actualmente los chimpancés. La gestualidad es fundamental en el habla: los italianos, reyes de los gestos, tienen alrededor de 250 específicos con significados particulares. En países con numerosos dialectos regionales, la gestualidad es importantísima, y tuvo su apogeo durante el renacimiento.

La Torre de Babel, según la Biblia, es el origen de todas las lenguas. ¿Hubo una lengua madre, o varias lenguas surgieron simultáneamente en distintas partes y circunstancias? Imposible saberlo. Lo cierto es que, sin el lenguaje verbal, la humanidad sería una especie más, como lo era antes de comenzar a estructurar los gruñidos y las señas con las formas verbales; son complementarios. Los inicios del lenguaje posiblemente se relacionan con la necesidad de comer (avisar a los demás donde había alimento), y relacionarse con el entorno. Tres sistemas adaptativos interactuaron: aprendizaje individual, transmisión cultural y evolución biológica. Pero terminó dominando la complejidad del habla sobre la gestualidad, bastante limitada, y se introdujo en el genoma humano; hoy existen numerosos lenguajes y múltiples formas de comunicación paraverbal.

El habla predominó sobre la gestualidad porque tiene muchísimas más opciones de comunicación que las demás, pero todas ellas se complementan. Una tribu beduina en la cual predomina la sordera se comunica principalmente con señas.

APOSTILLA: Más importante que hablar es comunicar. Si no hay contenido, es preferible el silencio.

*Hernando Pacific Gnecco. hernandopacific@hotmail.com *Médico Cirujano. Especializado en Anestesiología y Reanimación. Docente Universitario. Columnista

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